Libro: EL TIEMPO HABITADO – (Premio Letras de Oro)

Por Julie Sopetrán

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El tiempo habitado, es un libro escrito por Julie Sopetrán. Es un libro de poesía lírica inspirado en vivencias. Fue un libro afortunado porque recibió el Premio Letras de Oro, patrocinado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Universidad de Miami en Estados Unidos. Sí, El tiempo habitado, fue mucho más afortunado que su autora que, en el momento de recibir el premio, estaba escayolada de su pierna derecha -por una rotura de tibia, peroné y tobillo-. Fue el último premio que otorgó la Universidad de Miami y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, con el nombre de Letras de Oro en la modalidad de Poesía.  ¿Se acabó el dinero? Ahí quedó en el olvido ya que ni los medios de comunicación en España, ni la universidad, hicieron eco de tal acontecimiento literario. Apenas nadie habló de este libro editado posteriormente al premio. Total, un premio de poesía, ¿a quién le importa? No suele ser noticia. La autora, no conocía a nadie en la Universidad de Miami, residía en California en la parte opuesta de Estados Unidos. Además, en ese momento como ya he dicho antes, se encontraba convaleciente de su pierna en España. Nada podía hacer para divulgarllo.
Decir que le habían dado el primer premio Letras de Oro, era una ostentación, aunque Javier Solana Madariaga, Ministro de Asuntos Exteriores y José Luis Dicenta, Secretario de Estado para la Cooperacion Internacional y para Iberoamérica eran patrocinadores como también lo era Delfín Colomé, Director Geneal de Relaciones Culturales y Científicas. Por entonces 1996 y 1997, Edward T. Foote, II  Rector de la Universidad de Miami y Ambler H. Moss, Jr., Director, Centro Norte-Sur y Joaquín Roy, sigue sindo hoy Director Literario.  Para más colmo, este libro tampoco sale en internet como ganador, porque en la Universidad cambiaron el apellido a la poeta o poetisa que lo ganó y le pusieron en vez de Sopetrán, Sopretón, parece como si una mano invisible, quisiera siempre dejar en el olvido e ignorar para siempre dicho premio, para colmo, los premios no tuvieron continuidad y después de haberle pedido Julie, al Sr. Roy, repetidas veces que corrigieran su apellido o seudónimo, parece que es punto imposible arreglarlo. Son aventuras de los libros que se escriben y que hacen camino, a veces entre espesuras. Copio literalmente la presentación que hace la universidad a dichos premios.
“Con más de veinticinco millones de hispanoparlantes, Estados Unidos constituye el sexto país del mundo de habla española. Para reconocer los esfuerzos creativos que se llevan a cabo en este país en el idioma español, la Universidad de Miami y American Express establecieron el concurso literario Letras de Oro en enero de 1986. De 1986 a 1990 American Express fue la empresa patrocinadora de este certamen. Las convocatorias de los años 1991 y 1992 fueron patrocinadas por la fundación Spain 1992 (en representación de tres entidades dependientes del gobierno de España: el Institto de Cooperación Iberoamericana, la Sociedad Estatal y la Comisión Nacional del Quinto Centenario), con sede en Washington, D.C. Desde 1993 hasta 1996 Letras de Oro ha sido patrocinado por la Dirección General de Relaciones Culturales de la Secretaría de Estado para la Cooperaci´9on Internacional y para Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores de España”.
El título del liro premiado: El tiempo habitado,  expresa las vivencias de Julie en un determinado período tiempo de su vida íntima. Un tiempo poético. De libros, de creatividad. A Julie, mujer solitaria, le gustaría que alguien, no se sabe quien, leyera su poesía. Pero aquel último premio lo ganó más gente, en la modalidad de cuento, fue Leonel Alvarado quien ganó con su cuento “Diario del Odio. En ensayo, Enric Bou, con su obra “Voces en el Museo”. Arte y literatura en la modernaidad. En la modalidad de teatro lo ganó, Héctor Santiago con su obra, “Con vida y pasión de la peregrna”. En novela, fue Nora Stregilevich, la ganadora con su obra “Una sola muerte numerosa”. Y Julie lo ganó en poesía con su Tiempo habitado.
Los miembros del jurado de este premio, fueron: Pedro Bravo-Elizondo, Stella Clark,
Angela Dellepiane, David William Foster, Allen Josephs, Eloísa Lezama  Lima, Bonnie Reynolds, Gegorge Woodyard, Juan Bruce-Novoa, Wilfrido Corral, Peter G. Earle, Jorge Guitart, Richard Kinkade, Janet W. Pérez y Hugo Verani.
El libro está registrado en la propiedad intelectual, tanto en España com en Estados Unidos, salió publicado en 1997. La ilustración de la portada la pintó el Pintor del Camino, Mariano De Souza. Se titula este cuadro: “Espacio y Tiempo”. Y fue donado por el artista a la Universidad de Miami.  El libro fue publicado por el Centro Norte-Sur, Universidad de Miami, Coral Gables, Florida 33124. ISBN 1-57454-028-9 Impreso en EE.UU.
En la contraportada del libro hay una referencia a las publicaciones de Julie y una nota que dice lo siguiente: El tiempo habitado ha sido seleccionado como ganador de Letras de Oro 1995-1996 en el género de poesía. Según la autora: “Como en toda mi poética, comparto el poema con el amor y el amor con el poema, porque creo que hemos sido creados para amar, porque sólo el Amor puede salvar al mundo de su hastío, porque no se necesita saber nada para amar mucho y porque sólo habitamos cuando amamos”.
Letras de Oro – Spanish Literary Prizes. North-South Center Press. University of Miami. Iberian Studies Institute.
Copio literalmente el libro, se encuentra agotada la edición. Y Julie desea dedicarselo a sus amigos. Sobre todo a aquellos que aún le siguen pidiendo una copia del libro.

“El verbo se hizo carne
y puso su morada entre nosotros”
San Juan I:14)

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No quiero que me toque la tierra
con sus manos.
Pertenezco al Amor
al espacio…

1

En este desorden de tiempos donde apenas vivimos
te busco, aunque sé donde estás.
Naciste para ser historia
y no me conformo:
te estoy midiendo
como si no fueras Amor,
como si tus segundos se volveran flores blancas,
o montañas inalcanzables,
o espirales eternas de luz
donde podrían romperse mis sentidos.
Sé que no entenderás mi escepticismo
y negarás la extraña cohesión
que afirma la existencia.

2

He creado tu verbo en mi mente
como una música libre y divina,
como un enlace de infinitas vivencias,
Tal vez nunca lo escuches, nunca sepas
que necesito tu palabra
para suavizar el tiempo de la soledad.
Sé que primero tendrías que mirarme,
después, verme por dentro
para que supieras que estoy viva.
Y luego tu palabra, tan sólo tu palabra
me iluminaría el camino.

3

Porque creo en ti, escribo,
en este cuarto llamado incertidumbre,
encerrada entre cuatro paredes amarillas
con una ventana que da a las tinieblas,
con una lámpara encendida para mis otros ojos
los del fondo.
Me apoyo en tu voz
para no perder el número imaginario
de los sueños.

4

Y no te pido nada,
porque es mucho lo que envuelve el silencio,
la conexión de la energía
o el desdoblamiento de los mensajes
que va emitiendo el alma a cada instante,
para pronunciar los acentos
e interpretar el lenguaje
que nos distingue
y nos da la compañía del encuentro
en el espacio.
Podemos tocar el piano de la nada,
el todo disconforme de nuestro ser de arcilla
donde la materia se altera,
y se rompe la estrella,
y el Amor canta.

5

Todo se mueve en nuestro entorno:
Las hojas de los árboles abanican tu paso
y las nubes desempolvan tu sequía.
Mil voces pronuncian tu nombre
y el eco de las letras va dando forma a la música.
Todo dura el instante de nombrarte
para la eternidad.

6

Y somos dos verbos irregulares
conjugando el mismo paisaje de las horas.
Si tú vas
yo vengo.
Si tú vienes
yo voy.
Silenciamos recuerdos
y volvemos a llamarnos al atardecer:
Nos interesa la luz.

7

No fue a solas.
Contigo.
Lo hicimos: el poema.
Queríamos.
Lo habíamos gozado hace un instante
cuando la montaña reía a carcajadas como loca.
El mar se había escondido entre la niebla.
Tu timidez errante palpitaba e mi pecho.
Lo sabías.
Lo afirmaste: era el placer de haber subido hasta la cima.
La palabra era nuestra
y el deseo tan fuerte como el viento.
Vivimos el camino
y recordamos la infancia:
Hicimos nuestras aquellas flores diminutas:
tímidas violetas de la altura.
verbos vivos en teso de volcán
derrochando lava.
Y luego me dijiste:
“Me siento como después de haber hecho el Amor”.

8

Huíamos de todo lo que no fuera nuestro.
Ni siquiera habíamos pensado cruzar de labio a labio
la frontera.
Sentir el fondo de la fascinación
o la magia alegre de aquel afín encanto.
Desechamos la eléctrica ilusión de la aventura
o el desafío a equivocarnos.
Nos pudo el desaliento
y nos abandonamos a la intuición lúdica
de nuestras miradas.

9

Queríamos gozar. Porque luego, después,
todo sería noche.
Nos quedaríamos sin saber dónde se habían ido
las luces de la luna,
la presencia del sol,
las sombras
de nuestros pensamientos.

10

Y te siento. No puedo evitarlo. Te siento tan en mí.
Tan cerca…
que si ahora estuvieras a mi lado,
tendría que alejarme de ti…
y sacudirme el fuego.

11

Guardamos los espacios
para nuestros fantasmas,
para nuestros símbolos,
para nuestros miedos
o para reposar en el fondo las palabras
nunca pronunciadas.
Palabras sin palabras:
inactivos verbos a la espera de fuerzas invisibles,
nombres propios para el olvido inmediato,
ámbitos para la sagrada emoción de la compañía.

12

Era Otoño, Primavera, invierno…
en todas las cuestas de San Francisco.
El Verano se ausentó en aquella visita.
Las flores se quejaban porque no había nidos
que jugaran en las plazuelas.
Los perros ladraban a las sombras de los impecables jardines
El viento movía la luz verde
de los espacios libres,
con sus manos llenas de mar, transitaba tu cuerpo
y humedecía tu piel como si fueras tierra…
Así tu gozo fue mío
en plena calle de ciudad a mediodía.

13

Íbamos sobre la barca de las horas
por el río mecánico del mundo.
Todo era imaginario,
las paredes desprendían música y color.
Mapas de fantasía para el sueño
o muñecos para nuestros ojos.
marionetas, gestos articulados al compás de los ritmos
o un dar la vuelta al río de las cosas,
un volver a la estrella desde abajo,
hacia arriba,
en el encuentro de los mares
o en ese punto exacto y recto
del Ecuador
donde todfas las corrientes se juntan.
Ibamos como en los cuentos encantados
paseando por un mundo feliz.

14

Nos miramos una vez. Dos. Compartiedo alegría.
Siempre es en la mirada
donde podemos vernos.
Sabíamos de luces
hechas para los ojos.
Y no fue la pasón,
que fue el silencio
el que unió nuestras almas.

15

No se necesita saber nada para amar mucho.
En el paisaje del agua
todo es inmenso
y sólo una caricia
sonríe en los labios del mar.

16

Ese mar de la mirada tan amplio, tan sereno,
el que se oculta y juega con la ilusión.
¿Recuerdas?
Yo quería enseñarte una de las bellezas,
entre tantas, de los acantilados.
La niebla envolvió la costa con su rebozo gris
Su mano de agua dulce nos desvió el camino hacia el Este.
La niebla trastocó nuestro compás
pero no pudo separarnos.

17

Volveremos
comovuelven las aves a las rocas
en esos días limpios,
cuando la luna acaricia la piedra con sus manos
y nos recuerda
lo mucho que sabemos.

18

Fue entonces cuando supe
que no podría tocar tus manos
porque mi corazón se quemarí al instante.
Era mejor divertirnos
con aquellas estrellas fugaces de Hollywood.
Regresar al futuro y salucar a E.T. en su propio planeta.
Un timpo relatvo para el divertimiento
o un fugaz arcano de vivencias ficticias:
ilusión desbordada de lo maravilloso.
Estudios, cámaras, momentos,
la acción, la fantasía, un “tour” de película,
o una ráfaga
sin tregua y sin regreso.

19

El mar, la montaña, la gran ciudad,
lo sabían todo y empezaron a darnos flores blancas.
Plumas de cristal con tinta azul para jugar con la palabra.
Para que el sueño goce de la tierra
o para hacer más transparente el aire que nos besa.
Todos los efectos especiales
se habían apagado
y los escaparates se rompían estallando luces
que luego eran estrellas
entre nuestrs manos todavía vírgenes de notas
que se intuían en el aire,
como cristales
sonando al viento,
jugando al verbo.

20

Eres tú, existes entre tiempo y espacio
como un todo
que me acerca a la realidad.
Por eso te reclamo. Te busco.
Porque eres dios, obra de arte, puesta de sol, estatua…
porque puedo tocarte con mis labios, con mis ojos, con mi alma,
porque la posibilidad de lo imposible se confirma,
porque suenan tus pasos
y aunque no sepa nunca de dónde procede lo importante,
la permisión, el interés, la exclusiva razón,
la duda…
Sé que entre millones de personas
te elijo
para compartir el poema.

21

Como Pitágoras, me estremezco al ír los sonidos de la fragua
o el vieno, o la viola…
Es la belleza la que anuncia el canto
y da forma a la estética de la intuición.
PLero ven, escucha conmig los golpes en los pragmáticos
yunques del herrero,
el estremecimiento de la fuerza,
el repetido abrazo del golpe,
el resurgir del fuego, la música,
como si fuera el “Allegretto” de la Séptima Sinfonía
de Beethoven o el repetido verso de Lorca
en la sangrienta “sombra de la tarde”.
Es Mozart, Bach, Schumann, Brahms…
el Bolero de Ravel marcando espacio
o nuestro corazón midiendo sílabas…

22

Nos han hecho para sentir
y todo está creado para amar,
para pensar, para incidir en el presente
con un tiempo absoluto: el del Amor.
Sabemos que vivimos en distintos espacios,
pronunciamos risas, tenemos pensamientos simultáneos, inéditos
y queremos retener la luz que nos infunden las palabras.
Compartimos la música
que repite el latido de la vida
en las profundidades del ser y del estar.
Nos convencemos del simple proceso de la esencia.

23

Así sentí el mundo en tu mano,
tan repentinamente como una estrella fugaz que me tocaba el alma
transportándome al cielo.
La belleza se hizo para crear imaginarios paisajes,
para tallar detalles transmitidos
y sentir la relatividad de los cuerpos
en la caricia
o en el aire del aura que nos envuelve
y nos lanza al espacio
del mítico asombro,
es así como siento lo maravilloso:
los juegos del verbo
en un continuo clímax.

24

Nos habíamos olvidado de las horas grises,
de los anteayeres,
de la apretada agenda,
de aquellos desamores rezagados
que enturbiaban transparencis en nuestras gafas de sol.
Teníamos que desengañarnos del pasado,
tirar al mar las armas de Apolo y de Diana,
los ciclos, las espadas,
las convergencias invariables o las flores de loto marchias
en el centro de la tierra.

25

Es en nuestra mirada donde crece la luz
porque mirar es poseer
ty cercar el mundo y los paisajes,
concoer, intuir, buscar y desear.
No sé.
En muchas miradas se quedan las incógnitas,
los sueños, las equivalencias.
Y nos miramos como Tristán miró a Iseo:
algo queda en el aire
como un gráfico
indescifrable.

26

Y estás ahí a la vuelta del desierto
y muchas veces quisieras tenerme
como un suceso más sin titulares:
un simple hecho para analizar,
que es otra forma de expresar Amor.
Pero en el fondo te invade la timidez,
lo subordinado a lo relativo.
Las posibilidades te asustan,
son hipótesis…
Pero podríamos, podríamos intentarlo.

27

Antes de que se acabe el tiempo todo llega.
Cuando te conocí yo ya te había amado.
Y supe que vendrías.
Ahora que puedo verte,
sé que te marcharás sin mí.
Evolucionaste en mi mente.
Eres Amor.

28

Como un trémolo orquestal la poesía suena
aunque también podría ser el Preludio de Carmen,
el breve crescendo final que anuncia la tragedia,
porque
“el amor es un pájaro rebelde”
porque
el pájaro es el alma que vuela siempre hacia su árbol.
Me hace pensar en ti el coro, cuando dice:
“Ten mucho cuidado”
y es la emoción la que con Carmen afirma:
“Si tú no me amas
si tú no me amas, yo te amo”.
Es el ploeta una vez m´s
conjugando su verbo.

29

Me abandono a la suerte del destino
sin renunciar a la experiencia.
En tu íntima mirada podría ser lo eterno,
lo infinitamente bello para vivir un rato…
el que dure el tiempo de la emoción
un tal vez, siempre en un instante
onomatopéyico.

30

Comprendemos la física
cuando hablando de mil cosas nos decimos Amor.
Porque sabemos que podríamos
durar eternamente entre palabras.
Nos puede la Amistad,
lo bueno,
lo que ilusiona el aire,
lo que matiza la expresión,
lo que da forma al color,
lo que la luz envuelve
en nuestros brazos…
Y no podremos separarnos nunca
porque somos conscientes de nuestro propio canto.

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Los sueños acabaron con el tiempo
y crearon alas en nuestras manos
y colores en nuestros ojos.

31

Soneto para una música de cumpleaños
o un solo para ti.

Hoy que no estoy contigo quiero estar a tu lado,
ayer que estabas cerca no supe retenere
¿qué podría yo ahora dar por volver a verte
si la puerta del tiempo de golpe se ha cerrado?

Regreso a tu mirada. Me llevo lo pasado:
un silencio, un suspiro, un no saber quererte
tan humno, tan niño, como la misma muerte
que nos sima en la duda de lo que no hemos dado.

Hoy estaré contigo más lejos y más cerca.
Besaré tus cabellos, admiraré tu gracia
y todas las sonrisas abrirán los arcanos.

Te veré en el espejo del agua de mi alberca,
hundiré para siempre la sombra que te espacia
y guardaré en mi alma las luces de tus manos.

32

Se ha poblado de niebla la esperanza
y los gnomos han vuelto a jugar con las ramas
caídas de los árboles:
Los he vsto, se han parado en mis ojos
y tú estabas con ellos contándoles historias.
El rocío de la mañana cubría los musgos
y las leyendas de los bosques despoblados y fríos
dormían a los niños.
Nos perdimos entre la niebla,
y en la contemplación de las hojas caídas del otoño
la brisa envolvía nuestras pasiones.

33

Ente lágrimas te fuiste alejando del bosque.
La tarde era un sauce llorón
y todo lo acariciaba la brisa que movía las ramas.
Las hojs caían al vacío
de sus propias sombras
que pintaban las formas
en el aire:
Allí donde caían
serenaban la tristeza de la ausencia.

34

Pero aún estásaquí.
El piano empezó a ahblar en voz baja entre los gritos
que venían del Jardín.
¡Oh Dios! cómo se oía la música,
cómo hablaba, cómo rompía muros de salvaje locura
entre las tómbolas, las risas y esos bares despiertos
cargados de alaridos
como niños llorando soledad.
Eran los altisonantes ecos emanando de la tierra a borbotones.
Nuestras ventanas estaban abiertas al viento,
las manos penetraban la aurora de la tarde
dejando en nuestras almas su dulzura.
Me arropaba la seda de los interludios, de los intermezos,
de las difíciles baladas…
Estaba Brahms y Schumann con nosotros.
Tu mirada al Norte y yo al Este, fue otro encuentro
dejando cada cosa donde estaba en su lugar exacto,
en el desorden, en el caos del mundo.
La Torre de Babel era yamúsica, lenguajes definidos
que el oído atesora y es en el afecto o en el recuerdo dulce
de un impromptu
donde el Amor se hace eterno.

35

Necesito tus manos para sentir la lluvia
y modelar el aire de un suspiro perdido.
Necesito la música de tus caricias en mi alma.
Saber que estás muy cerca,
que es la presencia de tus manos,
la que llena el espacio de estrellas,
los silencios de ritmos,
los desiertos de flores
y el Jardín, de palabras.
Necesito las manos del Arte
para rasgar la noche, para encender el fuego
y quemar con incienso
el mal olor del mundo.
Que no. Que no puedo yo sola:
Que no puedo
sin tus manos.
¿No ves que esta nublado y la lluvia se hace charco
en las las miradas?

36

¡Si estuvieras conmigo
la tierra cantaría
al calor de tu abrigo!
Y en los campos de trigo
dejarían los vientos
un eco de añoranza
para hacer el poema
basado en la esperanza:
Que en la llama que danza
mi corazón se quema.

37

Está lloviendo
y con tus aas me dices un adiós momentáneo.
Te cruzas por mi espacio, el que abarco
desde la ventanilla del avíón.
San Francisco no se deja ver, su abrigo es gris.
Las lágrimas caen lentas por los cristales de plástico.
Pasas mirándome,
me desabrochas el cinturón de seguridad,
me estás diciendo cosas que no quiero del todo retener.
El movimiento de tus brazos tiene alas de avión, de pájaro.
Y no me dejas ir, vas escribiendo enes en el aire,
enes de no, las enes de la nada
n n n n n n n n
del nudo que se forma en la garganta antes  de partir,
antes de tocar la luz,
por fin las ruedas se despegan de la tierra,
todo se eleva
y abajo sigue lloviendo y están frías tus manos.

38

Y ahora pienso:
Eres así como el espejo, mirando a todas partes.
Variabel, temporal,
conectas con las luces y las sombras
y te falta tiempo para la constancia.
Tu imaginación es un reflejo perdido en la montaña,
una realidad en el silencio.
Eres así:
contemplación,
ambivalencia,
magia,
discnforme latido ardiendo,
frenesí,
o un libre lamento gritando en mi regazo.

39

Tengo sólo el instante para mirar tu cielo.
— Y no sé si me recuerdas, Amor —
Acudo a mi memoria. Te espero.
No ceso de pensar que existes
y aunque nunca vendrás,
hago un intervalo
para que la distancia se acorte,
para que el tiempo se decante,
para que la música nos entone el espíritu
y no perdamos nunca
esta loca cordura de ser-nos por un rato.

40

Corren las horas por las teclas de un piano desafinado
Las manos se mueven:
Es presente
y deseo comprender la música.
El tiempo pasa, Amor,
y ya es pasado.
Me leíste en un verso sin amarme
y ahora no sabes si fue mío,
olvidaste la clave
y deseo volver a escribirte,
porque ya superé la indiferencia de los dioses
y no me importa el olvido.
Mañana, volvere al conservatorio
y será futuro.
Te esperaré:
La puerta de la noche es grande
y nos iremos lejos…
muy lejos.

41

Amé. Amé mucho.
Y amo. Amo.
Por eso estoy tranquila
viendo el desierto
o esperando que vuelvas;
ya tan sólo me importa una sonrisa tuya,
aunque te la preste el último trago de la noche.
Me conforta saber que eres libre
y que no te ha traído el destino.

42

Ahora vamos a vernos
para olvidarnos.
Luego no nos veremos
y al recordarnos…
Siempre seremos
entre canto y medida:
pronombre y verbo.
Música, mesura,
caricia, verso
o el sentimiento
que destruye al instante:
los  espacios
y el tiempo.

43

Hoy tu sonrisa era más larga,
tenía el produndo concurrir de un presente sin medida.
Se debatía entre el silencio
de una voz entrecortada.
Hacías un paréntesis en lo íntimo.
Eras como el son melancólico de una balada
cantando al universo su lirismo.
Y al brillo de los ojos de la música
acudieron las mariposas que revolaron luz
en nuestra piel.

44

Eres ya mi posada.
Quiero instalarme en ti, Amor.
Déjame, aunque sólo sea en el tejado
donde la luna nos mime con esa borrachera de los sueños atrasados y torpes
con náuseas de resaca o somplemente: indiferencia.
Necesitamos rastros
para guir esos aspectos íntimos
que nos duelen y nos purifican en el pasivo esfuerzo
de la posibilidad
o en ese modo idóneo
donde se acomoda el primer tacto.

45

Iremos del tejado a la buhardilla,
husmearemos el pasado, la historia
tan divertida de lo incomprensible.
Haremos nuestra lacomedia
de la repetición,
nos vestiremos de payasos
para acariciar nuestro estreno
y cerraremos la única ventana
para que no entre el tiempo a visitarnos.

46

Luego, serán las escaleras las que nos lleven
a los dormitorios de los niños.
No hagas ruido,
que no se despierte,
que sigan sin llorar,
que nos esperen en otro paraíso
más justo,
más bello,
más ecuánime
donde la relatividad se ajuste a la luz fija,
donde la muerte deje de ser mujer
y sea un hombre sin guadaña
o un dios menos sangriento.

47

Aquellos niños que no tuve
déjalos que duerman,
nos hicimos como ellos, se nos contagió la inocencia,
nos desnudamos en sus sueños
y bajamos hasta los salones familiares
allí todo es escándalo:
tiempo, modo, voces, aspectos olvidados, pudor, dominio,
chantaje histórico
servido en bandeja para los invitados.
Y luego, nosotros, con la vergüenza y el descaro
de la sinceridad.
Menos mal que íbamos desnudos y pudimos llegar al postre
sin apenas lágrimas.
Me rozaste la mno y se iluminó la casa
y tan solo los abuelos nos dijeron adiós.

48

¿Adónde llevabas, Amor?
La morada era inmensa,
ya no había sirvientes en la cocina,
todos los obreros había envejecido,
daban la espalda al trabajo, bostezaban.
Y no necesitábamos comer:
Tus besos, tu ternura
daban lo exacto a la necesidad de estar vivos.
Y no necesitábamos más
para ser cristianos.

49

Ni siquiera los muebles tenían importancia.
Habíamos conseguido vivir denudos
y sólo dábamos valor al verbo,
a la esencia misma del ser,
al nosotros somos.
Habíamos llegado,
estábamos en nuestro aposento.
Nuestro sexo era luz
y no importaba lo que fuéramos:
hombre, mujer,
amarga hibridez,
homosexual…
Habíamos encontrado nuestro lecho
y lo importante es hacer el Amor.

50

Ya conocíamos la palabra,
ellos nos dio a entender nuestra grandeza musical de ser,
nuestro miedo marrón,
nuestra intuición amarga y dulce
que se desarrolló
en la mirada…
Aquella vez, en el aire,
íbamos hacia la fantasía
y fue tan simple,
¿lo recuerdas?
En nuestros ojos vibró sencillamente el planeta
y los cuatro elementos participaron
en el gozo,
y todo fue posible
porque permanecimos juntos.

51

Una mirada es el verbo
donde se basta el mundo:
Y el planeta arde
y llueve
y el mar se vuelve dulce<
y el viento cesa
y la tierra florece.
Como si fuéramos capaces de abrir la puerta al vendaval
donde los libros
tan sólo fueran ridiculas moscas intransigentes.
Porque es ahora cuando sé, contigo,
dónde comienza la Sabiduría.

52

Como lo supo Zubiri,
que sin duda, el sentimiento es lo más intlectual.
¡Oh! naturaleza,
razón produnda,
realidad emocionada:
Necesito tus ojos,
para que mi espíritu concrete el orgasmo
en tu mirada:
experiencia viva
que puede crear, ser, estar
fuera, dentro del ánfora
donde los dioses se encargan de habitarnos.

53

Nuestra aventura de pasillos, escaleras y patios
nos llevo hasta una sala-museo.
Allí estaba Matisse, Mondran, Vermeer, Velázquez. Van Gogh…
los colores se habían apoderado de nosotros
porqu éramos una continuidad sesible de valores.
Una vibración musical donde Mozart. Schubert, Debussy, Chopin, Beethoven…
Y brahms, Brahms, Brahms!
entralazaban nuestra melancolía, era el ensueño, la fábula y la tristeza
que durante siglos nos habita, así, como entonces
en un mismo sentir lúdico.

54

Hacíamos el Amor en lo auténtico
y por más que miraban
nadie podía vernos
porque era nuestro el aire del Arte.
Las esculturas nos decían el secreto de las formas
y allí estaba Gibrán, Neruda, Vallejo, Borges, Machado, Viedma…
tod lo experentamos con ellos
desde nuestro misterio.

55

Nuestro estado puro del alma
nuestra unidad vivencial
nuestro Fénix:
esencia, poesía, color, gesto, talante, flecha.
Nos endeudamos con el mundo
y también “perdonamos a nuestros deudores”
porque nos deben l menos tanto como les dimos,
poero ya nada esperamos a cambio.
Todo nosproporcionó
el climax del encuentro.

56

Tú sabes que no existe pasado ni futuro
que el presente es olvido y esperanza
— o en el presente vivo todo lo que me falta —
aun cuando no te tenga, Amor, pero te invente.
Seguiré vagabunda,
encontraré la casa derruida.
Tal vez alguien deshaga la materia de los cuerpos
y rompa las palabras
y procree las ruinas.
El único presente,
la eterna evolución,
fue, será
tu mirada.

57

Porque tú ya eres él, ella, la consciencia
y tan sólo el Amor pluede salvar al mundo de su hastío.
Que no el instinto,
que no el sexo,
pero sí, sí la cadencia y la ternura,
el sentimiento y la sonrisa,
la caricia y tanto…
tanto como podamos darnos.

58

Y no he cesado de decirte que me gustas
porque vivo en presente mi locura,
porque en las bragas se me mueve el cielo
lo mismo que en los ojos cuando lloro
o en los labios
cuando rezo.

59

¿Por qué creamos tantos imperios
para vivir sólo del ahora
y llamamos al sexo democracia
convirtiendo en papel su contenido lúdico?
De ahí que no podamos dar un paso sin vendernos.
Sí, Amor, me proclamo anarquista
si es que me deja la soledad;
porque amo,
amo todas las partes de tu cuerpo
y el mío.

60

Siempre me gustó estar contigo
y aún no me he separado de ti,
desde hace siglos te venero, Amor,
como a los santos sin nombre y transparentes.
Eres mi dolorida estancia
de un presente devenir
o mi gozosa temporalidad
en flor.

36106.jpg

No hay mar que pueda guardar las flores
ni jardín que retenga las olas.
Sólo el espacio recoge la brisa
y el perfume.

61

Y aprendí a dejar espacios.
Perdí muchos amantes por Amor.
¿Amaba demasiado?
— No. No es bueno en estos tiempos que corren —
“Demasiado absorbente”, me decían.
Y regresaba triste a casa
pensando que mi generosidad necesitaba ordenador
para archivar mi entrega al mundo.
en realidad nunca entendieron del acoso poético
y algunos se llamaban médicos y otros poetas.
Me fui con Gibrán Jalil hasta su playa de metáforas,
una playa que nunca fue la mía,
pero necesitaba entender lo que es el mar.

62

Y aprendí lo más cómodo y ligero
las palabras eran muy bellas en el aire.
Le obedecí. Y dejé el espacio del otro en el otro
y así supe que nadie vino a “invadirme”.
Que a nadie le importé ni siquiera una flor en primavera.
Efectivamente, Amor, yo invadía
porque soy ola.
Ellos, los ex, todavía son roca,
pero serán arena
y agua cuando amen.
Y no podrán evitarlo,
lloverán como yo
sobre el mar.

63

Los buitres nos miran con el espanto de la incomprensión,
ellos nunca saben por qué
nos paramos en la misma rama del árbol.
Y lo hacemos para compartir el paisaje.
Otras veces es para vivirnos la música del poema.
Ellos sólo esperan la carroña corrompida,
nos odian,
no podrían comer nuestros ojos, nuestros labios,
plorque se llenarían de miradas, de beso, de caricias
y se morirían de tristeza.
Ellos ya no encontraían nuestra sangre
porque se la hemos dado al Arte.

64

Y nos faltan tantas cosas por vivir…
desde la libertad,
desde el suave latido del viento,
en la ventana, con Dalí,
con las manos de Alicia de la Rocha,
en el País de las Maravillas,
o el susurro de la lluvia sonando en los cristales>
del cuarto de estar.
Con la lectura,
con el calor de tus manos,
con la sonrisa que nos lleva de golpe a las estrellas,
con el gesto maravilloso del placer de vivir un instante,
contemplando el Jardín
o compartiendo la armonía de tu armario lleno de disfraces,
o en mi cuarto con los juguetesrotos.
Regresamos a la sala solemne de los invitados
o a la biblioteca del abuelo
o a la cueva de arcos árabes donde un caudillo bereber
guardaba su ejército.
Vamos por el pasadizo secreto
de nuestras emociones.
Dejemos a los buitres con su hambre
hasta que se hagan viejos.

65

Tú. En mi presente
das significado a lo bueno,
a lo que todavía puede ser
aunque sea irreversible lo vivido.
¿Sabes? Ahora que recuerdo,
pertenece al pasado nuestro Jardín:
Y “fue un trece de Abril,
amanecí llorando”.
Sin apenas saber cada detalle,
encontré la casa que nos perteneció sin herencia,
salíamos al Jardín a ver las flores:
Todo cuanto allí crece
lo plantamos un día, sin tiempo ni memoria.

66

La ilusión es un río turbulento que ensalma
una flor en el vaso de nuestras decepciones,
una respuesta, un eco cargado de emociones
que conquista el silencio de la aparete calma.

La ilusión es la risa o el tornillo que empalma
los pequeños deseos con las grandes pasiones;
es la luz que nos guía para crear uniones
que en la rueda del tiempo pertenecen al alma.

La ilusión es un mito de nube y aguacero,
nos arrebata dudas, nos quemacomo lumbre;
parece darnos todo, pero no nos da nada.

Es semilla de dioses que florece en vivero,
sehace silvestre, juega, se trasplanta en mi cumbre;
y después de hecho el erso, me deja abandonada.

67

Porque todo lo que piensas de mi es válido.
Por eso,

siento en la escarcha la rosa
y en invierno, primavera,
y si por mi parte fuera,
allí donde el mal se posa
yo haría una mariposa
para llevarme tus penas.
Y así dejar cosas buenas
entre las alas del viento
que al darte mi sentimieto
se rompieran tus cadenas.

68

Al escribir mis versos te reclamo,
te invito a meditar con la locura,
— conozco tu interés por la lectura —
que entre realidad y fantasía
algo suelto se queda en el espacio.
Es nuestra libertad gozosa y fuerte,
es hacer algo más por conocerte
y darte lo que tengo: poesía.

69

El aire me va llevando
al paisaje de tus ojos,
donde el cielo crea antojos
y la tierra sensación…
Paisaje de alma risueña,
ebn tus surcos de labranzaq
he plantado la esperanza
por ver si tu alma me sueña
o lato en tu corazón.

70

Y sostenías el mar en tus manos
y su sabor en tus labios:
Celebrábamos el tiempo,
lo habíamos cumplido y eran siglos de conocernos.
Y todavía estamos allí en el puerto de los pescadores,
en nuestra pecera de barro.
El Golden Gate mecía entre la niebla nuestro sueño.
PLor un instante tu palabra me dejó desnuda ante la roja
langosta.

71

Era nuestra la belleza
en todas las calles de San Francisco.
Subía y baja la luna como si fuera de papel.
Le atamos una cuerda a tus dedos
para que la subieras y la bajaras por la música de la noche en tus manos.
Y nos llenamos de luces y de puentes
en el vértido del aire.
El misterio con sus tijeras negras cortó la cuerda al ras de tus dedos
y todo se quedó flotando como un globo juguetón
como una mariposa de nuestro Jardín.

72

Todos los almendros había florecido en invierno para verte.
Nuestro tiempo brotaba
con una blancura rosada,
y así me adentré en tu paisaje de néctares.

73

Los rascacielos giraban
desde la cafetería
que en espiral se movía
al son de los pensamientos,
y en el whisky de tu vaso
como si fueran espejos,
tu luz me llevó tan lejos
que en ella perdí mis pasos.

74

Era en las velas luminosas de los barcos
donde la luz giraba a su antojo
y con ella mi silencio palpitaba entre azules.
No sé hasta cuando estuvimos allí
mirado, mirano…
Fue un siglo en un segundo
o la eternidad en la belleza de la bahía en calma.
Fueron todos los tiempos conjugados en una mirada
mecida en el viento.

75

Un piano callado
es como un niño que habla solo en un rincón
y se mira las manos.

76

Por el tono del aire conozco la tormenta,
por la fuerza de tus ojos el sentimiento,
por el color de tu piel la música.
Euterpe transmite a mis oídos las vibraciones de la belleza.
En el choque de los cuerpos se produce el sonido,
lo sentimos al tiempo,
es un golpe,
es un latido,
es la percusión, el movimiento,
la molécula
la elasticidad, el vaivén,
la afinidad,
la fuerza del espacio que nos hace vibrar
en lo más hondo:
en la armonía del mundo.

77

Estaremos muy cerca
y dejaremos que se desborde el mar
en nuestros cuerpos
y que el viento se lleve todos los pañuelos de papel
sucios del mundo.

78

De repente se paraliza mi sangre
cuando sale del alma una frase tan hecha como el pan.
Fue un insulto dirigido a Dios
o un glpe de mar e el espacio
ante esta impotencia de no poder romper tinieblas.
Sí.
Tengo que arrepentirme urgentemente.
Al fin y al cabo estás a mi lado
y tengo la sensación
que El nos comparte.

79

Me duele tanto abandono de basura,
tanto dolor tirado en las aceras,
tanta imposibilidad de pensar,
de amar, de ser.
Tanta necedad salida de las cloacas o del polvo
de los viejos vasares de las casas oscuras de las grandes urbes.
De los pueblos abandonados de las pequeñas e inhumanas mentes.
Insulto a los dioses desde esa rabia de la impotencia
ante el pecado original.

80

Porque sabes, Amor,
que en las claves se guardan los secretos del mundo,
del verso, de la duda…
Esos secretos maravillosos
que nos permiten todavía jugar al ajedrez.
Y los veo sentarse,
son los “intelectuals”,
los paridos a tiempo en los hospitales
de una “educación” privilegiada.

81

Por eso me molesta,
me produce náuseas verte caminar con las tripas al aire
con los sentimientos desgarrados,
como si fueran trpos tendidos en las cuerdas flojas de los amigos
El Amor que reclama la materia
y el soplo de la Música.
Y no serán los amigos ni el viento
los que nos devolverán los tesoros
tirados a los cerdos.

82

Acudiremos a los que ríen contigo o conmigo
en el despecho del pub
o en la cosecha de la última copa de madrugada.
Y nos daremos cuenta que fueron ellos y ellas
los que masticaron con indifefrencia nuestro estómago
y descaradamente, luego, se limpiaron sus morros
con las hermosas servilletas bordadas con los hilos
de la intimidad.

83

Nada es herencia
pero nos dignifica guardar para la noche
aquello que nos pertenece.
Aquello que ni los dioses podrían compartir con nosotros:
la implicación con la existencia
o la conexión etérea
de tu mirada n la mía.
Nuestro Arte de ser
es nuestra esencia más pura,
la que tenemos que guardar
para el momento mágico
del juego con la musa.

84

Esta noche te hubiera daro mi “secreto” a pesar del miedo
a que alguien lo maltrate.
Esta noche te lohe dado todo. Aún así…
esperaré a mañana a ver si logras retenerme el instante.
Ha de ser sin la ayuda de nadie
sin e vértigo de los otros,
los que ignoran la música y la poesía,
los que asesinan la belleza cada día
en todos los lugares.

85

¿Adónde van los latidos de nuestros corazones sin un secreto
que llevarse a la ilusión?
¿Dónde queda la sangre que salpica el cielo en tu rostro
después de haber amado?
¿Cómo podría nuestro barro ser ánfora sin soledad
o sin las manos confiencialesdel agua?
¿Qué somos?
¿Adónde vamos sin tesoros?

86

Manon muere buscando un refugio para ser feliz.
Nueva Orleans tiembla;
el sol vuelve a recrearse para siempre en lo incomprensible.
Es la muerte la que logra gritar lo que somos al viento.
Deja, Amor, que la muerte cante con su voz lírica
nuestra dulzura, nuestro llanto.
¿Qué hará con el barro, con la forma, cuando meta su mano en el ánfora
y no encuentre alimento para los gusanos?
Deja, deja, deja que se llene el aire de misterio
para que podamos jugar con los necios al escondite.

87

Flor de un día, risueña,
igual que esa palabra repetida
que te puede durar más que una vida
y se parece al vuelo
de un caballo del diablo que se aleja.
Veloz ante tus ojos, surca y deja
su color azul cielo.
PLor el jardin repartes
la gracia de tus alas.
flor de un día: Tu verso me regalas.

88

Era una noche atada con mil lazos
el sol desperezaba por Levante…
Eterno fue el instante
que desperté en tus brazos:
Cintas de terciopelos y colores
desatadas y rotas
delataban acaso mis amores,
pero sólo eran notas
caídas por el suelo,
entre mis flores.

89

Y estaba el mundo en ti.
Schumann, el Carnaval, la luna nueva,
el frío de la ausencia que me lleva,
la luz que se reparte
y todo el resplandor del movimiento
iluminando el viento
en el sublime sol que expresa el Arte.
Mi sueño estaba en ti.
No importan las distancia ni el abismo,
sólo importa nuestro romanticismo.

90

Son las calles desiertos
y montañas de arena los papeles,
las cosas que nos llevan
al culto de la nada.
No te vayas, Amor,
no entregues a las dunas
la tierra del Jardín,
que la materia es semilla de dioses
y el corazón la música
que altera el universo.

playa.jpg

Porque sólo habitamos
cuando amamos…

91

Y había una mujer enamorada
llorando sus amores.
Era tu alma errante
saturada de viento,
borracha de abrir surco y sembrar trigo.
— ¿Reía cual mujer
lloraba como hombre? —
Era grito, sonrisa,
el trueno y el relámpago en la sombra
la inquietud y el silencio…

92

Y no percibirás que estoy contigo
regando tu Jardín de espacio y tiempo
o habitando tu soledad de siglos
bajo todos los árboles.
Nunca sabré decirte que te amo
que conozco tu llanto
como si me llovieras dentro, dentro.
Río y lloro tus gozos y tus quejas
lo mismo que hace Dios a cada instante
con el despecho de los insensibles.

93

Olivares:
pianos de la tierra
que interpretáis la música
de mi paisaje castellano.
el sol, el viento os toca
con su brisa.
Luego, invade el espacio
con todos los marrones de tus ojos,
con todos los movimientos
que se inventa el Amor,
para sentir la estética
del sonido hecho caricia
en tu transitada piel morena.

94

Quiero que goces tanto como el agua
calando el seco surco,
como la luz sobre la flor de almendro
o las estrellas en la noche oscura.
Quiero que goces tanto…
que en la humedad del llanto
emerja el arco iris
y en un beso de sol
arrebatando al trigo sus espigas
puedas morir de Amor.

95

El verbo es la palabra,
el misterioso canto de la lejanía
o lo infinitamente bello.
Es música hecha forma
o tal vez es la química
de los cuerpos que se aman
desde siempre.
Es el ser preferido
el que altera la sangre y vuela el alma
hacia el Norte de todos los ambientes.
La Palabra y el Tiempo
afirman que fui libre por un rato,
el que duró el capricho de la vida
en mi memoria.

96

¡Todas las cosas cantan mi tristeza!
No sé si sabes que llamé a tu nombre.
Grito del alma. Mi plabra en verso
mendiga tierra.
Todas las cosas lloran en mi llanto.
No me escuchas y puede hundirse el mundo.
Nunca sabrás la dimensión del tiempo
en mi regazo.
Pasasde largo por mi puerta abierta,
ni siquiera te asomas para verme,
y luego quieres todo lo que tengo
para tus buitres.
Dime, Amor, dónde guardas los tesoros.
Los amigos de veras, los que duran,
los que habitan de por vida en la casa
del corazón.
No tiremos las joyas a los cerdos,
acaso nos devoren la ternura,
y maltraten el tiempo enamorado
los intervalos.
Porque somos dos notas musicales,
dos tonos diferentes del espacio,
dos muestras de cordura en la locura
de la distancia.
Me matará el deseo de tenerte
un momento tan sólo entre mis brazos,
saber que habito el fondo de los mares…
¡Saber que vivo!

97

Era el musgo en la piedra
derrochando belleza
como un sueño.
Era la eternidad de haber amado
o el placer verde entretejido
en una muerte viva.
Era la memoria mostrando su pasado en la materia.
Era el estado mismo del verbo
en presente: Soy
Pertenezco
Estoy
Amo.

98

Como Fedra, apasionada y triste
habitaré en silencio mi soledad
y hallaré la palabra que me salve
de la indiferencia.
Creo en la libertad
pero tendrás que seducirme
si alguna vez quieres saber
algo de mi.

99

Los celos se rompieron cuando supe
que la verdad no existe,
que es el sueño quien dicta nuestros pasos
y que somos nosotros
los que nos habitamos
fuera y dentro del tacto.

100

Me invado de tristeza cuando no me recamas
y presiento tus pasos cruzándome el camino.
Tus manos me regalan la levadura, el vino,
la masa del pan tierno que en tus manos inflamas.
Para comer contigo, a tu mesa me llamas,
y al calor de tu pecho, como Juan, me reclino;
hallo en tu compañia el remanso divino
y la ilusión me dice que en silencio me amas.
Porque envuelta en la fuerza de tu luz me revisto
de músicas y versos que la emoción abusa
para mostrar que te amo como si fueras Cristo.
Y ya no tengo miedo, ni vergüenza, ni excusa,
habito en la palabra y aunque nada conquisto
tan sólo con nombrarte te proclamo mi musa.

Julie Sopetrán, 1997


17 comentarios to “Libro: EL TIEMPO HABITADO – (Premio Letras de Oro)”

  1. Gracias por venir a leerme Guiomar, es un honor para mi que lo hagas. Mi abrazo y agradecimiento.

  2. Me ha gustado mucho, leído de tirón. Bello, triste, nostálgico y rotundo a su vez. Premio Letras de oro, señora de la palabra. Un beso

  3. Lo leeré con detenimiento, Julie, para darte mi impresión. En todo caso, tienes suerte de la edición de tu libro esté agotada. Yo tengo dos libros de poemas publicados -“La hora violeta” y “Estado del tiempo- que, a pesar de haber sido reseñados con alguna benevolencia, sobre todo el primero, en la Revista Humanitas de la Universidad Católica de Chile, no hay tenido mayor eco. Tengo todavía doscientos ejemplares guardados. Algo de ellos he compartido en el blog. Te felicito y felicidades
    Lino

  4. Felicitaciones por tener uno de los blogs más sofisticado que he tropezado en algún momento! Su increíble cuánto puede quitar algo simplemente por la forma visualmente hermosa que es. Youve creado un gran blog gráficos gran espacio, videos, diseño. Esto es definitivamente un blog que hay que ver!

  5. Hola Julie. Me acabo de encontrar con este libro, y felicitaciones por el premio y por ese canto al sentimiento del amor, que le da un sentido a la vida. Siempre he pesado que es mejor ser el amante que el amado. Al menos siempre ha sido un gran placer, amar…

  6. Este libro es una Obra de Arte. No me extraña que le dieran el Premio Letras de Oro por la Universidad de MIAMI. Gracias Julie Sopetrán.!!!

  7. Great site I’m happful I stumbled onto it via my friend’s website.

  8. Un día en Tenerife Julie, te dijimos que este libro era una gran obra de arte.
    Pasan los años y volvemos a leer el tiempo habitado y seguimos pensando más aún si cabe lo gran poeta que eres. Degustamos tu libro de nuevo, con una buena copa de vino entre las manos y brindamos por ti para que sigas deleitándonos con tu poesía.

    Un abrazo desde Canarias. Te queremos

    Fonsi y Divain

  9. Ya era hora leer este tipo de poesía en internet. Donde hay tanta porquería que sobra. Yo también estoy deshaciendo mi tiempo con tus poemas Julie. Y creándome nuevos tiempos habitados viviendo siempre el hoy y el ahora.

    No dejes nunca de escribir por favor. Ya no hay poetas tan grandes como tu. Todos viven en sus tiempos habitados, ya fuera de este mundo en decadencia. Gracias y te animo para que sigas.

  10. El tiempo habitado, hermosa metáfora y grandioso libro que me está enseñando a deshabitar mi tiempo perdido y habitarlo de nuevo con luz y esperanza.

    Mil gracias, es toda una lección de vida.

  11. lo que yo queria, gracias

  12. Hola Libélula, no sé si contesté tu comentario. Te diré que quedé nueva de aquellas fracturas, gracias a la acupuntura y al masaje, la digitopuntura es esencial para este tipo de fracturas. También te fortaleces con un masaje de aceite de oliva. Estos días aduve a tope de trabajo, pero visitaré tu blog un día de estos.
    No te olvido, Julie

  13. Hola Libélula, gracias por tu comentario. Sí, el libro editado, sí dice que es el primer premio en Letras de Oro, no hace falta que le ponga nada, quedan ya muy pocos ejemplares, está agotado. Pero ahí sí lo
    dice, yo me quejo en mi blog de otros detalles. Si, estoy muy bien de las fracturas. Me curé, después de
    un año y medio sin poder caminar. Y te recomiendo aceite de oliva, después, va de maravilla.
    Todas las noches un masaje de aceite de oliva y… mano santa. Te lo recomiendo. Besos, Julie

  14. Julie, felicitaciones por tan importantísimo premio. Tendrás que imprimirle en la tapa o colocarle una faja al libro con el nombre del premio otorgado.

    ¿Te curaste bien de las fracturas? Las mías están bien, pero un esguince del tobillo se aquerenció en mi pierna y se hace notar un poquito. Hay que caminar y ejercitarse para fortalecerse.

    Gracias por tu visita a mi blog.

    Besos.

  15. Julie, es precioso.

  16. […] Premio Letras de Oro: El tiempo habitado […]

  17. JULIE…

    ERES MUSA Y VIENTO
    ERES MAGIA Y PENSAMIENTO
    ERES MUNDO Y UNIVERSO
    ERES MIRRA E INCIENSO
    ERES MAROMA Y CADENA
    ERES MISTERIO Y SUEÑO

    ERES “MUY ALCARREÑA”,… ENTERA.

    JULIE…

    ME ENCANTA TU ESTILO
    ME ADMIRA TU RASTRO
    ME ACOGE TU ESENCIA
    ME ACUNA TU SENO…

    JULIE…

    TE RESPETO Y QUIERO

Gracias por tus palabras

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