POEMAS DE LA MUERTE EN MÉXICO

Julie Sopetrán

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MIEDO

Tuve horror a la muerte

Quise evitarlo,

y  todavía cerca

puedo notarlo.

Y siento miedo

cuando las sombras pasan

vivir no puedo.

 

No tienen forma humana

parecen nube,

pero son como un rayo

que baja y sube.

¡Ay! Tengo miedo

quiero encender la vela

pero no puedo.

 

Por mirarla de frente

me está mirando.

¡Viento! Ven a por ella

que estoy llorando.

La muerte mira

como mira el misterio

cuando suspiras.

 

Rezo todos los días

a mis difuntos,

que yacen bajo tierra

toditos juntos.

¡Ay! Pajarillo

dile a la muerte,

que vaya a pasearse

por otra suerte.

 

©Julie Sopetrán

Hasta que la muerte nos separe

¿HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE?

Calaverita:

Una mañana de Octubre

Don Luto se enamoró;

de María la Delgada

que a la Iglesia la llevó.

 

La Sin Dientes dijo sí

y de negro se casaron;

en el libro de los vivos

Flaca y Don Luto firmaron.

 

La Fregada al sonreír

exhibió todos sus dientes;

y del susto desmayaron

algunos de los presentes.

 

Guapos estaban los novios

exhibían sus amores;

y al besarse destiñeron

de negro todas las flores.

 

El sol se nubló al instante

y anocheció de repente;

de tanto que se querían

aquello fue un referente.

 

La Fregada, se fregó

Polveada su Osamenta;

pues quería ver el sol

y nunca estaba contenta…

 

Don Luto que en la tiniebla

reconstruyó su castillo;

de la noche a la mañana

se convirtió en hombrecillo…

que se arruinó de repente

por la crisis del ladrillo.

 

Y María la Delgada

que tenía aires de fiesta;

le propuso retirarse

llevando la noche a cuestas.

 

Como se querían tanto
y aquel cura los juntare;

decidieron vivir siempre

sin que nadie los separe.

 

Los hijos desperdigados

vagabundean las nieblas;

y dicen que andan perdidos

por las inmundas tinieblas.

 

 

Viven Luto y la Delgada

muy cerca del cementerio;

y parece que los dos…

han cometido adulterio.

 

©Julie Sopetrán

Foto de Mary Andrade

EL FOTÓGRAFO

(Calaverita literaria) 

Soy fotógrafo de muertos
tienes que esperar un poco,
tendrás que morir primero
para salir en la foto. 

Daguerrotipo de antaño
cuando yo era fotógrafo;
un día vino La Flaca
a que le firmara autógrafo. 

Y allí me agarró la mano
y la distancia focal;
de un flash, me dejó cegado
hasta sentirme tal cual. 

Del otro lado he venido
con mi luminosidad;
si quieres que te haga foto
ha de ser sin calidad. 

Retocaré tus arrugas
y toditos tus defectos;
y verás qué guapo estás
cuando vistas de esqueleto. 

Mi retrato es tu retrato
y aunque no tengas bigote;
te verás en el clisé
lo mismo que Don Quijote.
 

Mi trípode es de madera
y mis gafas sin cristales;
cuando te miro de frente
te veo los laterales. 

Tienes que esperar un poco
el punto de la instantánea;
porque acabo de llegar
de la ciudad subterránea. 

Radiografío tus huesos
y me guardo el revelado;
ya te los enseñaré
cuando estés al otro lado.

  

©Julie Sopetrán

LA MUERTE DE LA MUERTE 

Calaverita

Y se me murió la muerte
d
e calor, que no de frío;
pues
salió a tomar el fresco
vestida con un abrigo.

El día estaba soleado
aunque ya era casi invierno;
como llevaba tacones
se resbaló sobre el hielo.

El sol que la vio caerse
todito lo larga que era;
le puso brillo a los rayos
y la desnudó a la fuerza.

El abrigo por un lado
y los huesos sudorosos;
tan pronto se deshelaron
se convirtieron en polvo.

No se pudo levantar
el sol le daba de frente;
deslumbrada y sin zapatos
quedó ardiendo y sin
 poderes. 

Y aunque mi pueblo es chiquito
desde que murió La Pelos;
el Alcalde ha decidido
dar cerrojo al cementerio.

A todos nos gusta el Sol
y que no falte el Gran Astro;
¡Ay! Si
volviera La Flaca
moriríamos de asco.

©Julie Sopetrán

 

Imagen de internet

LA PERSEGUIDORA

Calaverita 

Me muero todos los días
poquito a poco me muero;
el tiempo sin poesía
va cavando el agujero. 

Que si las piernas flaquean
que si los días se alargan;
cuando quiero darme cuenta
estoy junto a La Chingada. 

En la calle, en la piscina
en el cine, en el café;
yo quiero sentirme joven
pero voy dando traspiés. 

Me muero todos los días
a llantos y carcajadas;
lloran y ríen las horas
como si fueran mis damas. 

Si muero todos los días
es porque La Dientes tumba;
pero al rato me levanto
y desempolvo la tumba. 

El mundo del cementerio
es de lo más divertido;
porque leyendo epitafios
conoces a los vecinos. 

La Guapachosa me busca
por toditos los rincones;
jugamos al escondite
y la burlo a tropezones. 

Que La Pelona me cela
me sigue hasta el dormitorio;
agarradita a sus huesos
sueño que es…
                                                 ¡Don Juan Tenorio! 

Tiradita por el suelo
no se puede levantar;
hueso a hueso la recojo
y la pongo…
                                          ¡A descansar!

 

©Julie Sopetrán
(19-10-2012)

 

LAGUNA LITERARIA

Escribiendo a mis amigos
sobre mi biografía,
así tantito tantito
pues me quedé muy dormida.

Que si me fui a Conchinchina
que si volví  a Zarzagán,
los dedos entre las teclas
repicaban su tantán.

Un poema de la vida
el otro de la catrina,
del tercero enamorado
hasta se me fue la rima.

Un mes, dos meses dormida
sin venirme una palabra,
frente a la computer muerta
me sentí como una rata

La Parca muy altanera
masticaba diente a diente,
y el sabor de mis ideas
se lo tragó sonriente.

Me despellejó sin tregua
me maltrató la Chingada,
me dejó sin poesía
hasta que le dio la gana.

Un mes, dos meses sin versos
pero regresó la luna,
y se apiadó de mi estado
moribundo en la laguna.

La flaca se fue por patas
y desperté del letargo,
ahora me vienen los versos
como si fueran de encargo.

Julie Sopetrán

CALAVERITA DE LA ADVERTENCIA

La muerte vino a decirme
despacito y con esmero:
- La crisis es un gusano
que sólo come dinero.

Como yo no lo sabía
pues no le hice mucho caso;
con la guadaña afilada
me largó un buen batacazo.

Yo me encontraba en el paro
sin vestido y sin comida;
pues ya sólo me faltaba
de la Flacucha una herida.

A la muerte hay que escucharla
que cuando te habla al oído,
es porque quiere advertirte
que todo está muy jodido.

Y hay que cuidar la hipoteca
aunque no tengas contrato;
y asistir muy obediente
al curso del sindicato…

La muerte me habló muy queda
y por no escucharla tanto;
ahora me veo comida
por el Gusano del banco.

©Julie Sopetrán

APEGOS

La muerte viene a comer
aquello que le gustaba,
y también quiere beber
lo que en vida emborrachaba.
Cuando algo gusta no acaba
los muertos nos lo confirman,
pues volviendo reafirman
que el alma en el cuerpo estaba.

Julie Sopetrán

AL DESHOJAR UNA FLOR SOBRE LA TUMBA

Niña y mujer, centro y equivalencia
entre el cielo, la tierra y el poniente;
verdor de abril, frescura de la fuente
dorada flor mostrando pubescencia.

Hoy deshojas al sueño la apetencia
tu gozo de sentir es continente;
regracias los cristales del oriente
y brota un nuevo sol en tu presencia.

Feliz en esta tumba juveneces
la muerte y  las esencias nos hermanan
renacen en el ruego de tus preces.

Hoy sientes a tus  ánimas cercanas
que no importa a qué dios o madre reces
Curicaherí o María son hermanas.

Julie Sopetrán

CALAVERITA de AMOR

Desvestido y deshuesado
así te dejó la muerte;
y yo me metí en la tumba
pues tantito, para verte.

Enfadada La Calaca
me mandó para la España;
como no quise marcharme
me desguesó su guadaña.

Se mezclaron nuestros huesos
y sin saber quien era quien;
La Loca muy confundida…
¡Pues se divirtió rebién!

Compuso los esqueletos
y le atacó el desvarío;
pues la pobre no sabía
si el hueso era tuyo o mío.

Desquiciada y sin diseño
en los nuevos esqueletos;
tú lucías mis costillas
y yo tus brazos esbeltos…

Tan inoportuno el acto
nunca nadie lo sabría;
que en la mezcla prodigiosa
se nos soldó la alegría.

Que esta Loquilla no supo
cómo ajustaron los huesos;
que yo tenía los tuyos
y los míos… no eran esos…
Fue una mezcla de saliva
refundida por los besos.

De esta forma tan extraña
con la muerte y con la vida;
yo sé que estaba despierta
pero a la vez muy dormida.

Nuestros huesos par o impares
se mezclaron en el sueño;
o los mezcló La Pelleja
Malcriada, Deshuesada,
La Pelada, La Pendeja…
que puso todo su empeño:
en intercambiar los huesos.

Michoacán 31 de Octubre 2005 – Julie Sopetrán

Mi primer encuentro con la muerte fue en Ihuatzio. Para una española, entrar a un cementerio en plena noche, requiere preparación. En España no celebramos la muerte. Nos da miedo nombrarla. Vamos a plena luz del día y les ponemos flores a los seres querdos el día primero de Noviembre. Fue difícil pero no imposible. Mi amiga Mary Andrade, fotógrafo, periodista, me invitó a ir a México, hablo de los años 95, 96. Yo escribía en su periódico de La Oferta Review, y ella y su esposo Franklin, querían que yo visitara los cementerios y tuviera la experiencia de vivir esos días en toda la zona del Lago de Pátzcuaro, en Michoacán, México. Para así poder luego escribir sobre lo allí vivido. Años después, visitamos Puebla, Oaxaca, Cuernavaca…
Al entrar al cementerio de Ihuatzio, quise salir corriendo, todo estaba a oscuras, sólo algunos cirios encendidos y las mujeres purépechas, envueltas en su rebozo, arreglaban las tumbas y ponian comida a sus muertos. La impresión fue impactante, pero me fui acostumbrando poco a poco en la oscuridad a las pequeñas luces. Mi cámara, tímida, recogía algunos rincones como pueden ver en la foto de inicio. Pero en aquellos momentos me interesaban más las vivencias que las imágenes. Recorrimos cementerios en Janitzio, Pacanda, Yunuen, Jaracuaro, Tocuaro, Tzintzuntzan, Zacapu… Volvimos después a la zona de Uruapan. Cada lugar me aportaba una experiencia nueva, diferente, y así poco a poco empecé a familiarizarme con las ofrendas, los cirios, las costumbres de cada lugar. El primer poema que escribí fue dedicado a Ofelia, en la Isla de La Pacanda en el Lago de Pátzcuaro. Mary hizo la foto que pueden ver a continuación, realmente La Pacanda me impresionó por la pureza de sus ritos. Por la ausencia de turistas. Por la autenticidad de sus gentes.
Si quieres, amigo lector, conocer más sobre Día de Muertos y admirar la fotografía de Mary Andrade, no dejes de entrar a su blog: http://www.dayofthedeadblog.com/.

MUJER DE MIRADA TRISTE

Mujer de mirada triste
¿dime qué ves en las velas,
son espectros de la noche
o son flores de la tierra?
¿Qué guardas en tu regazo,
llena de luz, transparente,
si hasta el aire del espacio
tu piel morena parece?
Doble llama en el sentido,
doble dolor, doble ausencia,
las flores se han vuelto ríos
y los perfumes se quejan.
Contemplación de la noche,
velación de la quimera,
manojo de luces, ecos,
transnochándome la espera…
Mujer de mirada dulce,
las llamas sacan sus lenguas
¿Se están burlando del tiempo
o están latiendo las treguas?
En tu rostro iluminado
la vida rejuvenece,
noche de oro en la mirada
para los que aman la muerte.
Para los que aman la vida
es noche de desconcierto,
la cera besa las flores
y la llama el sentimiento.

Julie Sopetrán 1995

WOMAN WITH A SOMBER GAZE

Woman with a somber gaze,
Tell me, what do you see in the candles?
are they ghosts in thenight
or are they flowers of the earth?
What do you treasure on your lap
iluminated and transparent,
even in the air
your silhouette appears?
Twice as much the pain,
twice as much the loss,
the flowers have become rivers
and the fragrance cries out.
Pondering at night,
vigil of the imagination,
bundle of lights and echoes,
stay up late during the wake…
Woman with a tender gaze
the flames of candel reach out;
are tey mocking this moment
or are they restfully flickering out.
In your illuminated face
life rejuvenates,
to those who love death
this is a golden night in their sight.
For those who love life
it is a night of confusion,
the wax kisses the flowers
and the flame caresses the emotions.

Julie Sopetrán 1995

CURVATURA

Marchita luz en soledad que cerca
Verdugo el aire
El instante se torna remolino
Vira la senda el margen
Las nubes tiñen llantos
La sonrisa declina su gesto
y un rayo rosa lento
deja dulce su halo
vitalicio.

 

©Julie Sopetrán

El primero de Noviembre, al amanecer se celebra La Velación de los Angelitos, es costumbre que los niños vayan al cementerio a honrar a sus muertos. Recuerdo en Janitzio, a un grupo de niñas purépechas, Mary y yo habíamos madrugado, la barca nos llevó hasta la isla y cuando llegamos ya estaba el cementerio lleno de niños dispersos por las tumbas, cada uno se entretenía con diferentes actividades, muy pasivas, uno encendían un cirio, otro tocaba una flauta de plástico arrodillado en la tumba de su hermanito. Otros colocaban flores de cempasúchitl que son muy parecidas a lo que en España llamamos claveles chinos.

Tumba adornada con flores en Tzintzuntzan, Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

Yo me sentía una intrusa husmeando lo que hacían los demás. Una niña, estaba contemplando el lago desde una barandilla, me acerqué a ella, y tuvimos un pequeño diálogo. Ella me preguntó:
– ¿Está haciendo fotos?
– Sí.
– ¿Y para qué las quiere?
– Para dar a conocer la fiesta de Día de Muertos.
– Pero Usted también se va a morir.
– Claro, todos hemos nacido para morir.
– Mi abuelita dice que los blancos también se mueren.
– ¿Qué es para tí la muerte?
– Una vida muy larga.
– ¿Y crees que los muertos vienen hoy?
– Sí. Nos visitan y luego se van.
– ¿Y la comida?
– Les traemos lo que les gustaba.
– Pero no comen.
– Sí. Ellos comen la esencia. Como un perfume…
Fue un diálogo muy intenso, la niña, cuando nos cansamos de hablar, se fue corriendo donde estaban sus amigas y familiares jóvenes, y hablaban en purépecha. Me miaraban y se reían. Me sentí un tanto ridícula. Pero fue una lección de humildad para mi. Recapacité ante sus creencias y pude entender mejor la muerte.

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FUENTE DE LAS SIETE REGIONES O CANTO A OAXACA

¡Baila, baila en el agua, Mujer!
Petrifica la espuma de tus valles,
roza la tierra con tus pies descalzos
y que llueva Cozijo tu clemencia.
Muestra la gracia del bordado, cose,
las nubes rotas de la indiferencia
y haz que vuelva a la tierra tu caricia.
Que compartan los valles lo que haces
con tus manos de diosa y de guerrera.
Eres guardiana de las aguas claras,
eres la sensación donde se mezcla
la leche del Amor que amamanta la historia.
Eres pan de maíz para los niños,
eres ese mezcal para tus hombres
o el atole de leche para el sueño.
Es un espejo de agua tu vivencia
y tu danza es agave que despierta.
¡Mujer! Mujer cual flor de la palmera,
llorona entre la sangre donde nace
el ritmo trovador de las canciones:
cultura zapoteca, demostración de amor,
sandunga callejera que recoge
la luz para la casa, la paz para la hora de los rezos
o la harina para hacer el tamal en el silencio.
¡Mujer! Mujer bailando sobre el agua
espejos cantan tus imagen. Luces suenan tus pasos.
Oaxaca vive en ti porque tú eres su alma.
Danzan, danzan los valles y circundan tu sombra.
Siete Regiones danzan y las siete te nombran.
¡Baila! Baila con el agua ¡Mujer!
hasta que aplauda el cielo tu belleza.

Julie Sopetrán 1998

FOUNTAIN OF THE SEVEN REGIONS OR ODE TO OAXACA

Dance, Dance on water, Woman!
Petrify the foam of your valleys,
caress the earth with your naked feet
and let Cozijo rain over your clemency.
Show the grace of the embroidery, sew
the torn clouds of indifernece
and once again caress the earth with your touch.
Let the valleys share in your deeds
created by your hands of a goddess and hands of war.
You are the sensation where
the milk of Love suckled by history in mixed.
You are the corn bread for children,
you are that mezcal for your men
or the milk atole to sleep.
Your experience is a mirror of water
and your dance is an awakening agave
Woman! Woman –a palm tree flower,
weeping woman in the blood in which
the poetic rhythm of song is born:
Zapoteca culture, display of Love,
charming wanderer who gathers
light for the hearth, peace for the time of prayer
or flour to make a tamal in silence.
Woman! Woman, dancing on water
mirrors sing your likeness. Lights announce your steps.
Oaxaca lives in you because you are her soul.
the Valleys dance, they dance and they encircle your shadow.
Seven Regions dance and each one calls out your name
Dance! Dance on water Woman!
until the skies praise (applaud) your beauty.

Julie Sopetrán

Oaxaca, es uno de esos lugares que te dejan siempre con ganas de volver, en la foto anterior, hecha por Mary Andrade, podemos ver, la fuente emblemática de la ciudad, la Fuente de las Siete Regiones, dedicada a la Mujer oaxaqueña.
Daniel Vázquez Aragón, en la foto siguiente, también de Mary. Vemos cómo Daniel toca la guitarra, recuerdo que pasó toda la noche honrando a su madre Francisca Vázquez, con canciones que a ella le gustaban, en el cementerio de Zaachila, nunca pensé que pasara la noche de muertos en forma tan romántica. Escuchándole, comencé a escribir este soneto…

CANCIÓN PARA MAMÁ

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Canto, canto, porque me duele el llanto
y el misterio me zumba la cabeza;
con mis manos recreo la belleza
por eso canto y canto y canto tanto…

… tanto como una noche de quebranto:
que entre aromas de la naturaleza
la queja de la música es pureza
que brota en la palabra de mi canto.

Me seduce la sensación, tan bella
de revivir la corta trayectoria
que se parece al grito de una estrella.

Es mi carta de Amor recordatoria,
yo sé que mi canción le llega a ella
porque le pongo mi alma en su memoria

Julie Sopetrán 1998

A SONG FOR MOTHER

I sing, I sing, for it hurts to cray
and the “why?” rings in my mind;
with my hands I recreate beauty
and that is why I sing and sing so much…
… so much like a sorrowful night
that amid nature´s aroma
the moaning of music is purity
that sprouts out of the words of my song.
I am seduced buy the sensation, so beautiful
of reliving the brief journey
that is a star´s cry.
It is my reminiscent Love letter;
I know that my song reaches her
Because I lay my soul in her memory.

Julie Sopetrán 1998 

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En la foto de Mary Andrade, se puede ver el ritual que se lleva a cabo honrando la memoria de una Xelaxhuáana en Tehuantepec. Es una rezandera que cuida de las luces y los rituales. Forman una hermandad y se dedican a este oficio toda la vida. Cuando uno de ellos fallece se hace una ceremonia muy especial con guardia de honor incluida, durante toda la noche.

                    

XELAXHUÁANAS

Mujer que cuidas el recuerdo y clamas:
tus frutos de la tierra van al viento:
en el papel picado suena y siento
un lenguaje de aromas y de llamas.

Agua para la sed la que reclamas
con esa fe que mueve el pensamiento;
con esa majestad que es sentimiento
de todo aquello que sufres porque amas.

El olfato de muerte te ha seguido
se respira el incienso de la casa
y en el petate yace lo que ha sido:

mariposa del aire que traspasa
y lleva entre sus alas lo vivido
su perfume es fervor por donde pasas.

Julie Sopetrán 1998

XELAXHUAANAS

Woman, you guard the memoies and you cry out:
your fruit of the earth flys away with the wind;
as the papel picado rattles and I feel
a language of aromas and flames.
Water for the thirst that you claim
with that faith that stirs in the mind;
with such grandeur that is sorrow
of all that you suffer because you love.
You have brought with you death´s scent
the burning incense is alive in the house
and on the sleeping mat lies what used to be:
butterfly tht pierces the air in traverses
and carries within its wings all which it has lived
its perfume is passion in all it touches.

Julie Sopetrán 1998

Papel picado: is a decorative item used in fairs and celebrations; it´s made by die-cutting tissue paper of different colors.

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En la foto de Mary, una calaca, representando a un vendedor de periódicos, está hecha con papel maché por el artista Enrique García Leal.

PERIODISTA CON TRAJE PRESTADO

Esqueleto de PRENSA
ya nací documentado;
en la noticia más tensa
estoy especializado.
Veo morir mucho seres,
soy un periodista fiel;
transcribiendo mis deberes
me fui quedando sin piel.
Mis artículos de fondo
dan trabajo a la opinión;
bajo traje azul escondo
mis huesos, mi corazón.
Por no decir lo contrario
la PRENSA es autoridad;
aporta lo necesario
si transmite la VERDAD.
Mi estilo es ir al desnudo
pues que prestado es el traje;
me intereso por lo crudo
y perfilo el reportaje.
La Muerte me solicita
soy por ella perseguido;
si no la escribo, me cita
o me condena al olvido.
La entrevista es mi tormento
deteto la transcipción:
en ella no sirve el cuento
sólo documentación.
Investigo el cuestionario
me interesa lo etnocéntrico:
soy esqueleto en armario
y me llaman egocéntrico.
Tengo lectores muy cultos
qu muestran su dentadura;
son como niños adultos
ignorando sepultura.
Subjetivismo, impresión,
prejuicio que se padece;
la Muerte sin corazón
no es idea que merece.
Escribo para el que piensa
mis consejos son precisos;
doy el mensaje en la intensa
llamada de los avisos.
Mi amigo toca el tambor
anuncia la descarnada;
¡espabílate en Amor!
que sin él no tienes nada.
¡Ándele! Lea  más La Prensa
que en este mundo de excesos;
sólo se salva el que piensa
y lo demás, todo es huesos.
No me mires si te asustas
pero la caja es mi casa;
si al verla te desajustas
es mejor tomarlo a guasa.
Yo soy un profesional
del periodismo de oficio;
la noticia es todo el mal
el bien sólo es… sacrificio.
Lo diverso es el secreto
de ser y de disfrutar;
tocar el tambor es reto
de los que saben Amar.
Y yo como periodista
de PRENSA, voy a la llana;
te invito a correr la pista
al desnudo y por la gana.
Hueso y corazón al viento
¿Quién os puede retener?
ni internet, ni pensamiento,
sólo quien sepa LEER.

Julie Sopetrán 2000

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Altar flotante en uno de los canales de Mixquic. Foto de Mary Andrade.

LA BELLEZA QUE PASA Y REGRESA A MIXQUIC

La pequeña chinanpa por el canal navega.
-¡ Abre la puerta madre! Para que se sorprenda
el alma vagabunda que viene a nuestra ofrenda;
los espejos del agua la han dejado muy ciega…

pero a tientas y solas a nuestra casa llega.
Prepara la comida. Que la muerte comprenda
que este afán de la vida lo ofrecemos en prenda
para entender más claro, lo que el misterio lega.

- Sí, hija mía. Está abierta, muy limpia, nuestra casa.
Las luces, el incienso, los tamales, las sillas
y la cama bien hechacon flores que compramos.

La casita flotante cual belleza que pasa
por el sin par camino de todas las orillas;
en ella nos subimos y luego… ¿Regresamos?

Julie Sopetrán  2000

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Tumba decorada en la forma tradicional con los elementos de la ofrenda nueva, cementerio de Ocotepec. Foto Mary Andrade.

MENSAJE EN COLORES

Una vela encendida. Una cara, un recuerdo
y un cordón arco iris: protección del remanso.
Collares. Cempasúchitles, cadenas prehispánicas, canciones,
medallas de papel, llamas hablando al viento
el diverso lenguaje fallecido.
Es la hora suprema de la celebración
o el hilo de la muerte, enebrado
en la aguja del tiempo.
Es la descomposición de la materia, transformada en arte.
Es la postrimería resucitada en Ocotepec.
Sí. Un sueño eterno de flores incorruptas y de algarabías.
Es el lamento de la muerte desvanecido
y es también el respeto hecho ofrenda.
¿Quién podría decir tanta belleza en una tumba?
El mole. El vaso de agua. El copal. La sal. Las oraciones.
Los colores. La fruta.  El pan. La música.
Los corridos. Las bolas. Los romances.
La historia enaltecida. La creatvidad expresada
en lo más descarnado…
Y es el morado, en banco, en azul, en rosa de elegías.
Es un golpe de gracia tan elevado como el fuego de artificio
que expresa la presencia del alma en la oscuridad.
Algo así como el martirio en llamas florecido.
Un arreglo para el finado o la exquisitez póstuma
de lo que uno piensa que es el más allá: colores.
En Morelos todo es posible
lo fúnebre se reconcilia con la vida y vence,
vuelve a ser por un rato, alegría, costumbre lúdica
que supera la realidad.
Fue ante estas sepulturas adornadas, cuando supe,
que en Ocotepec, como en mi corazón,
los difuntos regresan cadaaño, a repetirnos que nos aman.
Y que sólo el AMOR puede salvarnos.

Julie Sopetrán  2000

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UNA DANZA DE AMOR

Todos caminando vamos
errantes por los senderos;
en lo que somos no estamos
aunque nos llamen viajeros.
El itacate del viaje
pues exige un buen calzado;
sin olvidar un buen traje
que deslumbra lo ignorado.
Pero la luz es tan bella
que todo se hace camino;
es como una antorcha –estrella
al alcance del destino.
Somos ofrenda y vivencia
altar y arreglo de aromas
cempasúchitl es la esencia
florecida entre las lomas.
“Lugar de Cañas” el cielo
la noche es como una cesta
que Dios coloca en el suelo
como un regalo de fiesta.
El suelo del cementerio
por donde nos vamos todos;
a descubrir el misterio
donde se acaban los modos.
Modo de bailar el aire
la danza de los Tehuanes;
fuerza de fiera el donaire
que es la vida y sus afanes.
Afán del tigre que acecha
es el bien y el mal, el reto;
lo que importa es la cosecha
donde se esconde el secreto…
… de la vida, de la muerte,
macehuallis del camino;
existir ya es una suerte
del sueño de lo divino.
Y todos danzando vamos
errantes por este mundo;
resplandece lo que damos
que es siempre lo más profundo.
Errantes que regresamos
para que nada se pierda;
y si nos ponen la cuerda
es entonces cuando amamos.

Julie Sopetrán   2001

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Decorando una tumba en el cementerio de Santa María de Atlihuetzia, Tlaxcala. Foto de María Andrade.

DESHOJANDO EL CEMPASÚCHITL

¿Quién deshoja nuestras flores?
Amores.
Las manos que las deshacen
Renacen.
Entre ellas suspira en calma
El alma.

Y es la sangre la que ensalma
y cura nuestro dolor
que entre pétalos de flor
amores renacen almas.

Julie Sopetrán   2001

PLUCKING PETALS FROM THE CEMPASUCHITL

Who´s been plucking petals from our flowers?
Loves
The hands that pick them
Enliven
Peacefully sighs among them
The Soul

And it´s the blood that heals
and stops our pain
that among flower petals
loves revive souls.

Julie Sopetrán  2001

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MUJER HUASTECA

Todo transciende en velas, en pan, en flor, en manos…
la tierra reverdece, son recuerdos vitales;
la Huasteca selvática: mujeres inmortales
que siguen gobernando desde remotos planos.

Sal y azúcar de panes o un silencio de granos
de maíz, hecho llamas en ritos ancestrales;
es como una amalgama canción de manantiales
que transmutan esencias en los seres humanos.

Piel curtida en creencias de antepasados sueños.
Tradición esculpida de señorial postura…
Tus velas encendidas abren nuevos caminos.

Los que se fueron vuelven, lo expresan tus empeños,
tu mirada, tu gesto, tu sapiente ternura
que exhala la pureza de un bienestar divino.

Julie Sopetrán   2001

HUASTECAN WOMAN

Everything transcends through candle, in bread, in flower, in hands…
The land grows green, they are vital memories;
the Huastecan wilderness: inmortal women
who continue to rule from distant planes.
Slat and sugar from the breads or a silence of grains
of corn, inflamed within ancestral rites;
it is like a song medley of flowing springs
which transmutes their essence to human beings.
Skin weatherred in the belief of ancestral dreams.
Tradition sculpted in majestic posture…
Your lit candles open new pathways.
Those who left have returned, your deeds reflect it,
your gaze, your expression, your wwise tenderness
that exhales the purity of a divine well-being.

Julie Sopetrán, 2001

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Mujer vendiendo velas en el tianguis  grande en Huejutla de Reyes. Hidalgo. Foto: Mary Andrade.

FE EN XANTOLO

Han vuelto, han vuelto a casa nuestros seres queridos
¿Quién dijo que se fueron para toda la vida?
Abramos nuestras puertas, hagamos la comida,
compartamos con ellos los sueños presentidos.

Vuelven, vuelven a casa, ya escucho sus latidos
en los pasos ocultos el alma va encendida;
todos la recibimos… parecía escondida
en los dulces perfumes, a solas percibidos.

Tamales de Xantolo: de exquisitos manjares.
Huele a vida, es la esencia, la saliva quemada
o el corazón que sabe de dónde viene el viento.

La fe nos recompensa, cual reina en los hogares,
ella nos lo da todo y es sin apenas nada
le damos a la ausencia belleza y sentimiento.

Julie Sopetrán,  2001

FAITH IN XANTOLO

They have returned, our loved ones have returned home
Who said they had left for good?
Let us open our doors, let us prepare the food
let us share with them our foreboding dreams.
Tehy return, they return home, I can hear their heartbeats
the soul is on fire in hidden steps;
we welcome her… seemingly hidden
among the sweet aromas, sensed in solitude.
Xantolo´s tamales: exquisite dish
There is a scent of life, it is the essence, the scorched saliva
or the heart that knows where the wind comes from.
Faith rewards us, she reigns in all homes,
She gives us everything and barely anything
we give her absence beauty and feeling.

Julie Sopetrán, 2001

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Tumba en el cementerio de Hoctún, cerca de Izamal. Foto: Mary Andrade.

UN ESTILO DE TUMBA

La materia se transforma en obra de arte.
Tierra color café
la fe.
Y una casita maya para que se deshaga el cuerpo inmóvil.
Y un pozo de agua fresca para el peregrinaje del alma
un Chichen Itzá boca de cielo abierto para aprender
el agua
de lo desconocido…
Ixchel no ha muerto
un nido, una torre, un ángel, las nubes.
¡La sed de lo sublime!
Tierra color café
la fe.
La que nos salva siempre de la monotonía.
Y la cruz y la pequeña puerta azul, azul, azul…
que abre lo inmenso.
Todo transciende
porque es lo más profundo: la muerte.
Y también para morir necesitamos una casa donde estar.
Tierra color café
la fe.

Julie Sopetrán, 2003

A STYLE OF TOMB

The subject transforms into a work of art.
Coffe colored earth
in the faith.
and one little Mayan house so that the inmobile body is shed
And little fresh water for the soul´s journey
one chichen Itza mouth of open sky to learn
the waters
of the unknown…
Ixchel has not died
A nest, a tower, an angel, the clouds.
The thirst of the sublime!
Cofee colored earth
the faith.
The ones who always save us from monotony.
an the cross and the small blue door, blue, blue…
That opens the inmense.
Everything transcends
Because it is the most profound: death,
And also to die we need a home where to stay in.
Coffee colored earth
the faith.

Julie Sopetrán, 2003

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Escultura en el cementerio de Mérida. Foto: Mary Andrade

AVENIDA DE LOS ANGELITOS

Verde agua limón
angelitos son.
Los tonos pasteles
elevan el canto;
los ocres son mieles
que endulzan el llanto.
¡Ay! Me duelen tanto
en el corazón…
Angelitos son
verde agua limón.
Las nubes los miran
lila el sentimiento,
amarillo el viento
las rosas suspiran
y amores respiran
desde la emoción.
Verde agua limón
angelitos son.
Ángeles pequeños
de casitas mayas;
las tumbas son rayas,
dibujos de ensueños
y azules los ceños…
Rosa la pasión
angelitos son
verde agua limón.
Y fueron amores
de familias buenas,
que adornan las penas
con ramos de flores:
revuelan dolores
por el panteón.
Verde agua limón
angelitos son.

Julie Sopetrán, 2003

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Estilo de altar de la celebración de Hanal Pixán. Foto: Mary andrade.

El altar es el centro donde se consolida
un recuerdo inspirado: señales de uno mismo;
bordados y alimentos que adornan el abismo
para honrar la costumbre del alma fallecida.

El altar es la mesa completa y compartida
maya, cristiana, azteca… común el sincretismo;
simbiosis de una base de ancestral espejismo
que le ofrece a la muerte los sueños de la vida.

Más allá de las cosas el pozol se consume
agridulce el sentido, la luz intermitente
y no se sabe nada de la forma y el modo

Sólo se sienten brisas que nos trae el perfume
una especie de asombro que anima el inconsciente
como una sacudida que hace sentirlo todo.

Julie Sopetrán, 2003

MEDITATION IN FRONT OF A MAYAN ALTAR DURING THE CELEBRATION OF HANAL PIXAN

The altar is the center that consolidates
an inspired memory: signs from one´s self;
embroidery and food that adorn the abyss
to honor the custom of the deceased soul.

The altar is the finished table and shared with
Mayan, Christian, Aztec… in common syncretism
symbiotic foundation of an ancestral mirage
that offers to death the dream of life.

Far beyond anything, the pozol is consumed
a sense os sweet and sour, the intermittent light
and nothing is known of the shape and the manner.

Only the ffeling of the breezes that the perfume brings to us
a kind of amazement that encourages the unconsciousness
it is a shaking… as if everything is known to us.

Julie Sopetrán, 2003

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Doña Wilma Vega cubre el muchil pollo, con una mano tapa  la misma masa de maíz condimentada. Foto: Mary Andrade.

MUCHIL POLLO

Si el hombre fue hecho del maíz: la mujer es la tierra.
Amarilla la esencia y las manos marrones
y el alma azul, azul como el jardín de las estrellas.
Las manos en la masa con todo el fuego dentro
y Bacab del sur y del norte complacido, oliendo el pib
que cuece con sabor a volcán.

Humea el gusto por las aves, humean los revuelos
y los tamales sudan su sapidez entre lasbrasas.
El achiote, las hojas de plátano, la espiritualidad de los ritos
el canto de los pájaros y los consejos ancestrales…
Todo es compartido con la gran familia, lo cercano, lo sabio,
lo perdurable, lo recóndito… lo eterno.
Es la comunidad fundida con el alma, siempre el alma
sobre el altar yucateco. Todo es un canto:
la música en las manos, el torteo, las palmas, el aire,
el movimiento del cuerpo, la gracia de los gestos,
el profundo mirar hacia dentro… hacia los fondos de la tierra.
Es el mixtamal y las especias: que no falte ninguna
que no se vaya el gusto del orégano, de la pimienta,
el ajo, la cebolla, el tomate o la ramita de epazote.
Que se mezcle la masa con el caldo
el beso con la saliva de la idea, la manteca, el aceite
el kól de la química en abrazo o la comunicación
del cosmos con los seres humanos.
La mezcla de sabores que hacen del alimento: ¡esencia!
El olor, la textura, las aromas…
Entre hojas de guayaba
late mi corazón;
las piedras están rojas
el fuego es sol.
La tierra se traga el humo
la carne cuece,
has de saber hacerlo
si no… no creces.
Y es el conocimiento
lo que merece.

Julie Sopetrán, 2003

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Dos fotos de Velación de Angelitos en Janitzio. Del libro bilingüe, La Velación de los Angelitos, Uarhiri sapírhatiecheri Jukámbekua de Mary Andrade y la traducción al P´urhepecha de Dagoberto Huanosto Cerano. Donde se incluye un poema mío para la velación de angelitos.

PRESENCIA INCONSCIENTE

 

de la cruz que en la tumb

Metida en su rebozo
la niña piensa:
¿Los perros de la muerte
serán de piedra?

El perro de la niña
no tiene miedo,
tan sólo está velando
los pensamientos.

Niña y perro lo saben
desapegados

a,
borra los pasos.

Las flores son el alma
de la presencia,
la sangre repartida
que todo alegra.

Julie Sopetrán, 2005

TSÍNCHETINI JARHÁN

Imaeri K´uaníndikuaru inchángetini
Uastsi sapichu erhátsesindi
¿Uichu uarhikueri
tsakapueri útatee?

Náneri uichu
Nojukasti chétapu,
ima kuasatijku
Erhátsekuechani

Sapichu ka uichu mitejasti
tachanisi
Cruciru uérhatini, eska k´óntakuaru
No pakárhajasindi arhájtakuecha

Tsitsíhechejassti almecha
Imaecheri junuakua
lurhiri etsákukata
Enga iamu ambé tsípetarrahajka.

Julie Sopetrán, 2005

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En esta foto se pueden ver las portadas de algunos libros de Mary Andrade, donde se incluyen algunos poemas míos de Dia de Muertos. Son siete u ocho libros con preciosa fotografía y explicativos textos de cómo se celebra Día de Muertos en distintos lugares de México. Los puedes conseguir en internet en esta dirección: mary@laoferta.com.

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Señoras de Santa Fe de la Laguna, se reúnen para honrar la memoria de Felícita Ramírez. Foto: Mary Andrade.

LA CONTEMPLACIÓN DE LA MUERTE

Comida, aire, esencia
aromas del sabor en el esmero,
calor, humo, suspiro
vaho cubierto de rosa en fruto seco.
El rebozo, la vida, el gesto dulce,
la sonrisa en el vuelo de los ángeles,
y los encuentros condimentados en el gusto.
Qué bien sabe la muerte en casa
con la resignación y la buena comida
esperando que vengan a visitarnos.
Callados, traen a cuestas la sabiduría
y los misterios,
pero ya saben dónde está la casa limpia,
dónde la familia,
dónde el sentimiento y losrecuerdos.
La ofrenda está completa:
Los cempasúchitles en cruz y de rodillas, las frutas,
los cirios, los candelabros, las fotos, el recuerdo más lindo,
el detalle más dulce, la compañía de los suyos, de los nuestros,
todo listo, el copal encendido, el olor a incienso,
ya han vuelto, ya vienen, están cansados:
pasarán unos días de visita,
un poco de charanda para el sueño,
brindemos con la muerte
por la vida.

Julie Sopetrán, 2007

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Niña contempla fascinada las calaveritas de azúcar en Pátzcuaro.

DESEO

En tu cara de azúcar todo es bello
porque miro a la muerte, estoy contenta;
el deseo escondido me alimenta
si veo entre tus ojo mi destello.

Es la vida que juega con aquello
que perece en la luz que experimenta;
con la mirada sueño que eres menta
y ya empiezo a comerte por el cuello…

Se me endulza la lengua si te miro
calaverita al gusto de sabores,
me da pena romperte si reluces,
los azúcares brillan mi suspiro,
lentejuelas de nieve en resplandores:
la muerte es el color que me seduce.

Julie Sopetrán, 2007

DESIRE

In your sweet face verything is beautiful
becauseI look at death, I´m happy;
when I contemplate you, emotions give me strength
if I see in your eyes my sparkle.
Life plays with those
who die by the lives tehy live;
With a dreamy minty gaze
and I´m starting to consume you by your neck…
My tongue sweetens if I look at you
little tasteful skulls of many flavors,
I feel sorry if I break you, if you shine,
the sugars brighten my sigh,
sequins of snow in its glow:
death is the color that seduces me.

Julie Sopetrán, 2007

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Vigilia en el cementerio de San Lorenzo en honor de un muerto nuevo. Foto: Mary Andrade.

COLORES DE POESÍA

La muerte tiene un color
y la vida tiene dos
si yo tento más de tres:
es porque ella tiene todos.
Dime mujer ataviada

con tu rebozo ermitaño;
¿por qué la muerte hace daño
vistiendo tan adornada?
Hay belleza en tu mirada
si miras alrededor
ves la muerte en su color
y sabes que tienes más

que es de tierra la mirada,
verde, blanca encrucijada
donde entregas lo que das,
por donde vienes te vas
y en los colores del sol
vas recogiendo uno y dos
negro y morado atavío

y azul y blanco, cual risa
que al tropezar con la prisa
se desdibuja el tejido,
lo que vale es lo sentido
de la cabeza a los pies
y yo tengo más de tres
amarillo, rojo, verde,

anaranjada la esencia
y una especie de vivencia
que entre los fondos se pierde,
es como un perro que muerde
y arranca raíz y lodo
a ella que lo tiene todo:
cielo, tierra, algarabía
y su muerto allí enterrado
y el amor, tan encontrado,
y la vida, su alegría
es color de poesía:
matices para los modos
y ella los expresa todos.

Julie Sopetrán, 2007

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Niña participa en la velación de los angelitos en la Isla de La Pacanda. Foto: Mary Andrade.

AL AMANECER

Las velas han nacido entre piedras del alba
entre dorados pétalos de un sol acariciante,
y esa mirada pura del alma en el vacío
esperando la risa de la ostentosa muerte.
La llama que repite un año más de ausencia
la incomprensión de todo en la nada perdida,
las preguntas al aire, los sueños repetidos
la seriedad es gesto en rostro adolescente.
Sorpresa, asombro, pasmo en la inmutable calma,
placidez a la espera de los seres queridos
y entre el rebozo a solas la idea soportable.
Nada es igual y es todo, como un soplo de viento
en un hilo de vida. Y los amaneceres
repletos de ternura para todos los niños
que dejaron de serlo y vienen a la tumba
como si fueran ángeles.

Julie Sopetrán, 2007

AT DAWN

The candles have been born among the rocks of dawn
among the golden petals of a caressing sun,
and the pure gaze of a soul in space
awaiting the laughter of the pretentious death.
The flame that repeats another year of absence
incomprehension of all for the needless loss,
unanswered quetions, repeated dreams
a geture of seriousness in the face of the adolescent.
Surprise, amazement, shock in the never changing calm,
peacefulness at the awaiting of the loved ones
alone wrapped in the shawl the unbearable idea.
Nothing is the same and is everything, like the wind blowing
life hanging by a thread. And the dawns
full of tenderness for all children
that stopped being and come to the tomb
as if they were angels.

Julie Sopetrán, 2007

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Velación en Cucuchucho. Foto: Mary Andrade.

EL CANTO DE LOS PÁJAROS

¿Adónde irá la luz que late entre las sombras?
¿Qué misteriosa risa se quema entre mis manos?
Hoy el tiempo ha crecido, se hace mayor la noche,
la esencia de los frutos perfuma los sepulcros
y alimenta las almas de aquellos que se fueron:
papá, mamá, hermanitos… Qué alegre el cempasúchitl,
qué amarilla la espera.

Cociné los recuerdos, bordé entre llama y llama
emoción de alcatife. Os traigo el cirio dulce de la melancolía
La puerta de la tumba la vislumbro entreabierta
que esta noche ya siento el canto de los pájaros
a contraluz de cirios.
Serenidad de flores, luciérnagas sagradas,
halo contemplativo, fluorescencia divina,
reflexión confluente con el viejo sendero.
La puerta ya se abre y el corazón me danza,
aleteo de luces al ritmo de las llamas
y la canción de fondo, arrullo misterioso,
adornando mi ofrenda.

Julie Sopetrán, 2007

THE SONG OF THE BIRDS

Where does light that beats in the shadows go?
What mysteriour laugh burns in my hands?
Today  time has grown, and the night grows older
the essence of the fruits cover the tombs
and feed the souls of those who are gone
father, mother, little brothers. How cheerful
the cempasuchitl that friends hope.
Savoring the memories, embroiled in the flames
emotion of a fine rug. I bring the sweet candle of the sadness.
The door of the tomb left slightly ajar
tonight I feel the song of the birds
in the reflection of the candles.
Serenity of flowers, sacred glow,
contemplating aura, divine fluorescence,
conflicting reflection of the old path.
The door opens and the heart dances,
flickering of the lights to the rhythm of the flames
and the musical background, myterious lullaby…
decoring my offering.

Julie Sopetrán, 2007

flores

¿QUIÉN ERA LUCHITA?

La conocí en California. En San José, todos los años por tiempo de Día de Muertos, aparecía por el periódico de La Oferta Review. Siempre dispuesta a ayudar, a armar con especial gracia, el Altar de Día de Muertos. Su especial disposición, su arte, su sencillez, su simpatía, nos envolvía a todos.
Si no había flores, ella las creaba con su imaginación. Las hacía de papel. Nada era imposible para ella. Pero la muerte se la llevó y ella este año, ha estado en esencia en el Altar de muertos. Su foto, nos ha traído no sólo el recuerdo, sino su gran carisma, su gran personalidad, su grandeza.  Venida de México a Estados Unidos. Luchando siempre por su hijo. Trabajadora, gran persona, se quedó con las ganas de venir a España. Mi homenaje especial para Luchita en esta página. Y para ella el acróstico.

L   uchadora
U   mbral de melodías
C   uidabas el detalle
H  acías un Altar
I    maginabas mundos
T   raducías
A   mor.

Julie Sopetrán

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Velación de Angelitos en Janitzio. Foto: Mary Andrade.

UN SOLO PARA MUERTOS

Tocado por la mano de algún dios o profeta
como un ángel caído del cielo al cementerio,
su armónica de plástico aireando el misterio
la música en sus labios era trova incompleta.

Un solo para muertos sin acorde ni meta:
ofrenda, llama, tono, capricho, refrigerio,
un niño purépecha: dulce, festivo y serio
como los versos libres en silvas de poeta.

Sus muertos escuchaban la armonía, el tañido,
caricia de querube serenamente humano
que iluminaba ausencias pulsando lo perdido.

Un canto de inocencia para un sueño lejano
o aquello que florece motivando el sentido
y es un dulzor ajeno y a la vez muy cercano.

Julie Sopetrán, 1993

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Velación de angelitos en Janitzio, Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

PORQUE LA BRISA ES ROSA

El rosa es el color del Paraíso,
de lo místico,
del amanecer,
de los cuidados de las cosas.
De esa sublime claridad de los intermedios,
color de la serena brisa,
de los niños,
esos niños que miran,
y juegan y viven
y mueren…

Julie Sopetrán, 1993

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Foto: Mary Andrade

RETRATO

¿Quién bendice el pan primero?
Ninguno.
¿Quién se lo come después?
El bueno
¿Y quién nos hace el retrato?
El otro.

Y aquí estamos en la foto
ninguno es malo ni bueno,
todos somos los segundos
los primeros, son los otros.

Julie Sopetrán, 1993

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Foto: Mary Andrade

CANTO A LA SOLEDAD DE LA NOCHE

Ayer medité contigo
hoy tengo que hacerlo sola;
te fuiste como la ola
por un mar que yo no sigo.
Tú siempre fuiste mi amigo
y sé que no volverás,
¿dónde voy si tú no estás?
ya no puedo estar conmigo.

Julie Sopetrán, 1993

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Noche de muertos en Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

FLORES Y CIRIOS

¿Qué nos recuerdan los cirios?
Martirios.
¿Qué penetra en nuestras venas?
Las penas.
¿Qué nos regalan las flores?
Amores.

Se renuevan los dolores
con los pétalos que arrojas
pues al tirarlos deshojas
martirios, penas y amores.

Julie Sopetrán, 1993

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Amanecer en Janitzio, Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

LA NIÑA DIOSA

¿Qué traes en la cesta tan segura?
Calabaza, nopal, maíz, frijol,
magueyes o mazorcas, sabrosura
de chiles y cilantros bajo el sol?
Niña-diosa ataviada de mujer
belleza de tu raza el entrever…
Punto de cruz tu falda verde, roja
de calicot bordado el delantal
y la blusa y el sueño que deshoja
tu mirada chinita de cristal.
¿Qué traes en la cesta tan segura
o a quién mira tan dulce tu hermosura?

Julie Sopetrán, 1993

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En la puerta. Morelia. Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

LA PUERTA

En cada puerta hay un paso
en cada humano, una cruz
y un ojo que nos vijila
desde inmenso tragaluz.

En cada puerta hay un muro
una palabra y un leño,
algún árbol solitario
y un pozo para los sueños.

Pero no todas las puertas
están cubiertas de flores,
algunas tienen espinas
y cosas mucho peores…

Existe una puerta libre
y tan sólo una vez se abre,
además, si por ella entras
ya es seguro que no sales.

Julie Sopetrán, 1993

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Ofrenda en una casa de pescadores del Lago de Pátzcuaro. Foto: Julie Sopetrán.

CUERAUAPERÍ

Mujer de Michoacán
pescadora de luces divinas,
geometría del espíritu,
Madre del sueño y de la barca…
En tu rebozo tarasco
se alberga la dulzura sedentaria náhuatl
con más de tres mil siglos.
En tu regazo se mece el sol y la luna
eres Cuerauaperí artesana,
diosa madre rezando
por los vivos, por los muertos,
por los dioses
o por esa bendita memoria de los tiempos.

Julie Sopetrán, 1993

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Estandarte con luna llena al amanecer. Lago de Pátzcuaro.  Foto: Julie Sopetrán

Estandarte purépecha y cristiano.
¿Quién ha puesto las flores en la tumba?
¿Quién en tus brazos abiertos?
¿Quién dejó ese olor a comida?
¿Quién borda en la tela la historia
y la tristeza?
¿Quién sembró en la milpa el cempasúchitl
quién, quién le ha puesto el color a la muerte?
¿Cuántas abejas trabajaron la cera
y dónde está la mano que encendió la vela?
¿Quién vino esta noche a la tumba
que todo está tan bello?

Julie Sopetrán, 1993

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Mazorca de maíz. Foto: Mary Andrade

A UNA MAZORCA DE MAÍZ

Para llegar a ser cuánto has sufrido,
desde el primer suspiro al primer brote,
tan fresco y tierno igual que un meyolote
y un tallo de maizal recién nacido.

Como niño en familia, así has crecido,
con pañales de espata y de filote,
has llegado a ser joven como elote
listo para el comal ya te han molido.

Un zumbido de abeja me retumba
quiere llevar tu azúcar al enjambre
si en tus granos morochos, zumba y zumba.

Pan de América el polen de tu estambre
llegarás a la mesa de mi tumba
saciando esa apetencia que da el hambre.

Julie Sopetrán, 1993

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Cementerio de Janitzio y Lago de Páztcuaro al fondo. Foto: Julie Sopetrán

APEGOS Y DESAPEGOS

La muerte viene a comer
aquello que le gustaba,
y también quiere beber
lo que en vida emborrachaba.
Cuando algo gusta no acaba
los muertos nos lo confirman.
pues volviendo reafirman
que su alma en el cuerpo estaba.

Julie Sopetrán, 1993

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Noche de Muertos en un cementerio de Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

LOS MUERTOS VUELVEN

¿Quién ilumina las cruces?
Las luces.
¿Quién regala más cariño?
El niño.
¿Quién alegra los dolores?
Las flores.

Y enterrados los amores
cuando parece que mueren,
los muertos vuelven y quieren
la luz, el niño y las flores.

Julie Sopetrán, 1993

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En Tzurumutaro, Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

VELAS AL VIENTO

Se lleva el viento la llama
de la vela que respira
y la vela se derrite
mientras el niño la mira.
Mira, mira, mira
viento calmaté,
que los niños saben
avivar la fe.
Que no se derrita nunca
el cirio de la inocencia,
y en el pabilo del tiempo
vaya quedando la esencia.
Esencia y sabor
ofrenda seré,
cual niño que sabe
encender la fe.
Los niños ven en el viento
las sombrasde los que fueron,
y en otros días pasados
otras velas encendieron.
Encenderon luces
ya el viento se fue,
igual que aquel niño
que atesó mi fe.
Dame un cirio niña
que el viento me tira,
ya voy cuesta abajo
donde el tiempo gira.
Mira, mira, mira
adónde bajé…
los niños del aire
me soplan la fe.

¡Mira, mira, mira
cómo la vela suspira!

Julie Sopetrán, 1993

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Noche de Muertos. Zacapu. Michoacán. Foto: Julie Sopetrán

GLOSA DE LA NOCHE

Me comerán los gusanos
si saben que no te amo.

I

Porque la vida es tan breve
me gusta llegar al fondo,
porque allí nunca me escondo
dejo que el viento me lleve
o que la llama se queme;
porque sé que en los arcanos
nos metemos los humanos
con nuestro propio tesoro,
y si no logro ser oro…
me comerán los gusanos.

II

Por eso quiero encontrarte
en el temblor de la vela,
porque la luz es escuela
de la noche: verso y arte.
Necesito enamorarte
y desde el Amor te llamo,
porque mi voz es reclamo.
Si los gusanos rechazan
el oro, ya me amenazan
si saben que ya no te amo.

LUZ Y SOMBRA EN OFRENDA

Es el tiempo el que recorre la estancia
el que habita en los recovecos de las flores,
de las frutas, de los retratos, de los cirios,
de las cruces, de los xempasutliles, del maíz.
Es el tiempo el protagonista:
el bien y el mal batallando en el día y la noche,
el equilibrio y el vértigo.
Amarillo sagrado: luz.
Negro oculto: penitencia, fermento, tiniebla
o abono de huesos.
Golondrinas en blanco-negro, reposado estandarte.
Carbón, crital de luna, sol, yang-yin, aire y ceniza…
¡El tiempo!

Julie Sopetrán, 1993

DEL AMOR DE LA MUERTE

¿Quién nunca llora a la muerte?
La suerte.
¿Si La Parca te reclama…
¿No te ama?
¿Y por qué ir al cementerio?
Es serio.

A mi me asusta el misterio
y sentir enamorada
a fea tan descarnada…
es suerte y amor muy serio.

Julie Sopetrán, 1993

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Foto: Julie Sopetrán
Hecha en Morelia, Instituto Michoacano de Cultura.

MEDITACIÓN

¿Qué habrá detrás de la semilla
que todo se pierde?
Flores, flores, flores…
Y la llama encendida
y la juventud tocando el cielo.
Y todo se ha ido con el tiempo
y nada ha pasado:
la vela, la flor,
lucen al sol
de la mirada.

Julie Sopetrán, 2003

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Foto: Julie Sopetrán
Velación de angelitos en Janitzio. Michoacán.

¿QUIÉN?

Estandarte purépecha y cristiano
¿Quién le ha puesto las flores a la tumba?
¿Quién?
¿Quién la comida ha hecho,
quién ha bordado en la tela la historia
y la tristeza?
¿Quién sembró el cempasuchil,
quién le ha puesto color a la muerte?
¿Cuántas abejas trabajaron la cera
Y dónde está la mano que encendió la vela?
¿Quien h venido esta noche a la tumba
que todo está tan bello?

Julie Sopetrán, 2003


21 comentarios to “POEMAS DE LA MUERTE EN MÉXICO”

  1. La contemplación de estas bellas fotos me hace reconciliarme con ese momento tan misterioso y desconocido como es la muerte. Me ha calmado mucho la tristeza de los ” vivos” que ya no están con nosotros. Gracias julie Sopetrán

  2. Una pregunta: ¿ Es verdad que en Mexico los muertos se comen la comida?
    Soy española y me parece tan increible este tipo de costumbres mexicanas que estoy muy asombrada.

  3. Hola Soledad, no, en México, como en cualquier parte del mundo, los muertos, están muertos, repasa lo que decía esa niña en el Lago de Páztcuaro. En México se lleva la comida a la tumba porque en algunos pueblos indígenas se conserva la creencia de que en estos días, finales de Octubre, primeros de Noviembre, los muertos visitan las casas, el cementerio, sus tumbas, y se les agasaja con comida porque existe la creencia de que ellos lo perciben en esencia desde el otro lado. O sea que todo aquello que hagamos por ellos, lo ven, lo palpan. Por eso se lescanta, se les compra ropa, se les lleva comida, licores, etc.. Es una forma de celebrar que se fueron, pero están, siguen estándo con nosotros. Gracias por leer mi blog. Julie

  4. que hermoso regalo el encontrar estas poesias donde llego a sentir una paz inexplicable,donde percibo el aroma del sempasuchitl,donde siente el calor de las velas y donde inevitablemente vamos.espero que en mi siguiente vida te conosca alguien tan sensible es un deleite que pueda transmitir esto (la muerte)tan lindo.gracias y que dios te bendiga

  5. Hola Carla, qué alegría saber que leiste mis poemas y que te gustaron. Agradezco mucho tus palabras que me animan a seguir escribiendo sobre este tema del que casi nadie quiere hablar, pero en el que todos estamos involucrados. Muchas gracias y ¿quién sabe? tal vez en un viaje a México podamos conocernos, de lo contrario será cuando Dios quiera no se sabe en qué dimensión. Tus palabras me han llenado de alegría. Que Dios te bendiga también a tí. Muchas gracias y un abrazo, Julie

  6. Hola soy de bolivia me encanta sus comentaros sobre el tema de a santa m uerte y un saludo para todos y si alguien me quiere ayudar soble el tem apor favor me escriben a constanciobo@hotmail.com un agradecimeinto de ante mano de mi persona y mi Familia

  7. Super bien. Gracias por rescatar las tradiciones y costumbres mexicanas, me llena de admiraciòn y aprecio encontrar gente como tu en la web. Chao.

  8. Hola, Julie. Buscando algo sobre los ovillejos cervantinos encontré tu página y vi estos poemas tuyos sobre el significado de la muerte en México, mi país, por lo que quiero compartir algo contigo.
    Soy chilango, como despectivamente se nos dice a quiénes nacimos en la Ciudad de México, pero llevo viviendo 18 años en Cuernavaca. Como habitante de la Ciudad de México, lugar donde confluyen gentes de todo el territorio nacional, me tocó en suerte conocer algo de la cultura oaxaqueña a través de la madre de una novia que tuve cuando estudiaba la carrera de Químico en la universidad.
    La señora, que apenas sabía leer y escribir, cada año se preparaba al acercarse noviembre para ir a su pueblo natal, Xochitepec, si mal no recuerdo, en la sierra oaxaqueña. Compraba una buena cantidad de cirios en La Merced, un mercado de mucha tradición en la ciudad. De camino se hacía una escala en otro pueblo para comprar flores de muerto, principalmente cempasúchil.
    Al llegar al pueblo, que en realidad era un caserío donde no había más de 50 casas, eso sí, tenía su iglesia en la que se oficiaba de vez en cuando porque no hay ahí un sacerdote de planta, los hombres del pueblo ya habían ido ‘al monte’ a traer una cactácea que allá llaman cucharilla. El nombre lo recibe por que al ir separando las pencas, éstas tienen forma de cuchara. A cada cucharilla le hacen una incisión en cada lado de la parte más ancha y las van uniendo, incisión con incisión, hasta formar una esfera que se coloca alrededor del cirio amarrada con un cordel, formando una especie de farola.
    Por otra parte se prepara comida para la ofrenda que se pone en la casa y/o para llevarla al panteón (cementerio). Aquí es de hacer notar que es una zona muy pobre, no obstante ello, para el día de muertos, se procura hacer alguna comida que lleve carne (pollo, cerdo o res, por lo general), que no la comen mucho durante el año, para ponérsela a los difuntos.
    Con todo ya listo, cirios, flores, comida y, casi siempre, alguna bebida alcohólica (en la región es tradicional el mezcal) se alista toda la familia para ir a velar a los difuntos. En la época en la que yo fui ya no se acostumbraba quedarse toda la noche, sino hasta por ahí de la media noche.
    En cada tumba se colocan cuatro cirios en las esquinas, se adorna con flores y se coloca comida y agua. Además, si el difunto tomaba y fumaba, se le ponían cigarros y su mezcal. Como todas las tumbas se adornan igual, en la noche, ya con todas las farolas encendidas, el espectáculo es muy hermoso.
    La gente cuenta historias de los muertos que visita. Se llora y se canta. Si hay un muerto reciente, los familiares ‘levantan’ la cruz e invitan a todos los presentes algo de comer y de beber, generalmente tamales y mezcal. Y pobre de quién no acepte, porque se considera una ofensa muy grande al muerto y a su familia no hacerlo.
    El regreso al pueblo, por que el panteón está como a un kilómetro, se hace en grupo, llevando cada quien su sirio para ir alumbrando el camino en una procesión de una belleza increíble.
    Yo una vez le pregunté a la señora si pensaba ir siempre a su pueblo en día de muertos. Su respuesta fue digna de Juan Rulfo. Me dijo: Sí, porque allá viven mis muertos.

  9. Hola Edgard, me ha conmovido tu largo mensaje que aprecio mucho. Conozco Cuernavaca y sus alrededores, tengo tan buenos recuerdos
    de allá que podria escribir páginas y páginas… lo resumo en una sola palabra: Belleza. Belleza infinita la de tu tierra mexicana, cualquiera
    de ellas, Oaxaca, Morelos, Michoacán, Jalisco… Gracias por tu enriquecedora aportación. Estuve en el mercado de la Merced… Qué curioso
    e interesante lo que comentas! Pero es así el sentido de la muerte en México. ¿Sabes? Yo conocí a Juan Rulfo en la Universidad de
    Stanford, en California, estuvo allí invitado unos días, y asistí a sus charlas, era un hombre tan sencillo y tan humano y hablamos mucho
    de los muertos de sus libros. La muerte para él era una necesidad literaria. Nos prometió, a los estudiantes que allí estábamos, que en el
    futuro iba a tratar de escribir sin muertos, pero al poco se lo llevó la inevtable Huesuda. Tengo un recuerdo inolvidable de él, fue aquel un
    encuentro de las dos Guadalajaras y platicábamos mucho de nuestros paisajes tan distantes y tan lejanos, platicábamos también sobre el tema de la muerte. Gracias por entrar en mi blog y compartir
    tantas vivencias. Un abrazo, Julie

  10. Buenos dìas, por invitaciòn de Edgar Martìnez entre a esta pàgina.
    y quede prendida, te lleva de la mano lentamente
    a lo que es la tradicòn de un paìs en dònde no se le teme a la muerte.
    un lugar màgico dònde se le respeta y se ofrenda con la esperanza de
    que los que ya se adelantaron en el viaje reciban esa muestra de afecto
    por parte de los que nos quedamos recordando familiares y amigos.
    gracias por compartir cosas tan bellas de mi mèxico tradicionalista
    creo honestamente no hay otro lugar donde se vea esta mezcla de color
    sabor aroma, tan delicioso a muerte como aqui.la muerte no se venera
    ni se adora. simplemente se reconoce que es el ùnico viaje que tarde
    que temprano se realiza, es una cita que se tiene que cumplir sin distinciòn
    de razas credos ni clases sociales, a todos nos espera por igual.

  11. Muchas gracias María Ortega, por entrar a mi blog y leer mis poemas sobre día de muertos en México.
    Agradezco mucho sus palabras y comparto sus pensamientos sobre la muerte. Admiro mucho las
    tradiciones mexicanas referente a esta celebración tan hermosa de recordar a nuestros antepasados.
    He ido varios años a los cementerios de Michoacán, Morelos, Oaxaca y Puebla y de cada lugar conservo
    recuerdos muy hermosos que me enseñan el camino del que usted me habla y que todos hemos de
    recorrer hasta su final. Muchas gracias María. Un abrazo y mi cariño.

  12. Hola, Julie, visitándote nuevamente desde México.
    Como menciona mi estimada amiga María, le recomendé visitar tu blog porque, viendo algunas fotos, había una de ella frente un bello altar de muertos y le comenté acerca de ti y de que has escrito sobre el tema.
    Por una u otra razón, no comenté en su momento tú respuesta a mi relato de la tradición de muertos en un pueblo de Oaxaca, pero déjame decirte que qué envidia, de la buena, el que hayas tenido oportunidad de conocer a Rulfo y platicar con él. Como sabes, aquí en México lo tenemos en lo más alto de nuestras letras nacionales.
    Por ahora, desafortunadamente, no tengo mucho tiempo de seguir escribiendo, pero vi, tanto el comentario de María como el tuyo, que no quise dejar pasar la oportunidad de saludarte.
    Un abrazo fraterno desde Cuernavaca.
    Edgard Martínez

  13. Muchas gracias Edgard, por escribirme. Realmente lo aprecio, la foto que me comentas seguro que es de Mary Andrade, no sé si conoces su blog de Día de
    Muertos, Jardín de Cirios y Ofrendas. Ella es la fotógrafo con la que yo viajo
    y ha escrito varios libros sobre el tema, en ellos también están mis poemas. Yo visité Cuernavaca, esa bella ciudad, con ella y tengo muy buenos recuerdos de allá. De la Oficina de Turismo, de las personas que nos acompañaron para enseñarnos los lugares, de la buena gente de allá y de los preciosos cementerios llenos de flores y los paisajes inolvidables. Sí, Rulfo no sólo era un gran escritor sino una buenísima persona. Su sencillez mostraba su grandeza. Gracias a ti, y a María, por leer mi blog. Les envío un abrazo desde la Guadalajara de España. Y siempre mi agradecimiento.

  14. No mi querida julie la foto a la que se refiere Edgar, es mia
    en un altar dedicado a ella. un dia de muertos en casa de
    Frida Kahlo en coyoacàn. espero tener la oportunidad
    de poder compartir contigo esas bellas imagenes adenàs
    de muchas otras que tengo de mi hermoso mèxico de lugares
    que nadie se imagina que existan.

  15. que chidos poemas de la muerte me gustaron mucho les pongo 100%por ciento jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajajajajj

  16. HERMOSO..HERMOSO..HERMOSO..

    qué más se puede decir después de leer esta maravilla de obra.

    Qué vivas muchos años Julie, y todos que lo disfrutemos.

    Felicidades, eres la mejor poeta que he leído en toda mi vida.

  17. estan muy bonitos todos

    les pongo 1000 porciento

  18. Gracias Alejandra, tus palabras me animan a seguir escribiendo sobre este tema. Besos.

  19. Julia. Me ha encantado esta página sobre la muerte y sobre todo sus poemas, con mucho humor y respeto por ese gran misterio que nos aguarda al final del camino. Es usted desbordada para escribir. Ha sido un placer conocerla y leerla. Poco a poco voy descubriendo sus blogs que son muy variados. Una escritora prolífera. Un abrazo desde Luxemburgo. Olga L B

  20. son realmente buenos, en esa frontera que nadie sabría delimitar sobre cómo afrontar esa cita que tenemos con el olvido. dejaré mi web, también soy poeta. saludos

  21. Eres genial…me gustan versos como este..pero es todo todo.

    Y se me murió la muerte
    de calor, que no de frío;
    pues salió a tomar el fresco
    vestida con un abrigo.

Gracias por tus palabras

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