Mágias de México

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Los colores de México

 La vida en México tiene un doble sentido. Una dimensión etérea y humana que la convierte en culto, en esencia de costumbres. Sus ritos nos envuelven, su mágia nos cautiva, su semblanza nos une al universo más variado. Sus lugares históricos, no sólo nos deslumbran, sino que nos acercan a la comprensión más elevada de la belleza. Es cuando visitamos México, cuando nos volvemos multicolores, elevando nuestro espíritu con el afán de conocer lo transcendente, lo que merece la pena imprimir en nuestra memoria: sus gentes, sus paisajes, sus monumentos, su especial magnetismo, que como una piedra imán, nos atrapa para siempre.Conocí México de la mano de la fotografía de Mary Andrade, ella y algunas instituciones de México, me llevaron a conocer las noches de muertos en Michoacán, en Morelos, en diferentes lugares… Desde entónces, México ha sido mi centro, mi lugar de encuentros, la puerta amplia y acogedora de América, la mano abierta, el gigante brazo extendido al abrazo, a la concordia, a la comprensión de los Grandes Dioses y los Grandes Misterios. Decía hace algunos años, en la revista de mi creación AZB, que Meso América, está todavía por descubrir para muchos españoles, o tiene mucho que enseñarnos. Es visitando México cuándo descubres esa conexión conmovedora y trascendente. Desde Teotihuacán hasta Tenochtitlán, desde Monte Albán hasta Tzintzuntzan o el inigualable Chichén Itza. México es la transparencia de un mundo mágico y eso es lo que quiero mostrar en este trabajo. El alma de México nos transporta al más fiero y al más dulce de los hechizos. Sus coloridos, sus velas, su música, su danza, sus creencias, sus mercados,

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 sus flores, (como podemos apreciar en la foto de Mary Andrade,  si no hay flores, se inventan. En la foto: Luchita, preparando el Altar de Muertos en el periódico de La Oferta, San José, California) sus artistas,sus murales, sus paisajes, sus celebraciones, sus gentes indígenas o mestizas, su gran prodigio de conservar lo antiguo y su futuro sin fin… todo, me ha cautivado vivamente. Sus niños, sus animales domésticos, sus gentes que viven en armonía con la naturaleza. Sus valles, sus ríos, sus montañas, sus volcanes y  ese humor macabro de la muerte y esa nieve perpetua del Popocatépletl o el cabello dorado de los maizales… ¡Tantas cosas, tanto por aprender!Es este recorrido un poco el resumen de mis viajes a México. Al viajar con Mary Andrade, era para mí inevitable usar mi humilde cámara, un poco a la sombra de esta gran fotógrafo, aprendí a ver esas luces y sombras de un país tan deslumbrante como México. Tal vez, fue un atrevimiento por mi parte querer recoger momentos, que hoy, tienen un mayor significado al contemplarlos. Pero es, como diría Azorin, después del viaje, cuando se degusta lo vivido.  Revivir instantes es reconquistar la magia. Esa magia de México infinita, que se hace posible en el milagro de volver a habitarlo a través de este recorrido. Ojalá puedas, amigo lector, ver y sentir entre los focos de mi lente, y de mi observación, éstas luminosidades de un país amplio, lúdico y humano como pocos. La instantánea no pasa por el filtro casualmente, mucho antes es vivencia, inspiración, capricho en la mirada… , señal o fábula, ¿qué más da? lo que importa es captar el sentido, la primicia, la fuerza y el poder de lo que está y existe ante nuestros ojos: esa frágil y cambiante imagen, que también por arte de magia podemos retener y, ahora, compartir.Me gustaría que este trabajo te invitara a visitar México, fuera esa mano invisible que te empujara y adentrara en los innumerables contenidos históricos, literarios, humanos, que cercan y a la vez liberan el espíritu. Porque son contenidos de la interioridad y el enclave. Inclusión que todos tenemos que añadir a nuestras pobres o ricas biografías. México es el mejor entorno para enriquecer nuestro espíritu. Mi convicción se basa en la experiencia, una experiencia que no me ha sido ajena y que hoy, más que nunca, se para en el detalle para hacer y sentir más de cerca todo lo vivido. Sólo quiero compartirlo contigo y aproximar mi lente a tu descanso y a tu curiosidad. Ojalá pueda, no sólo inmovilizar el tiempo en la belleza, también transmitirlo a estas páginas, para que de una u otra forma, podamos hacer posible y juntos éste viaje… 

Julie Sopetrán    

La Fiesta de San Lucas en Zacán - Michoacán, México

LA OFERTA REVIEW Newspaper, San José, California  Friday, 17 February 2006

 Texto y fotos de Julie Sopetrán En un clima templado y húmedo, con temperaturas entre los 12 y 18 grados centígrados, con temporadas de abundantes lluvias, la naturaleza en Zacán se expresa exuberante. Zacán  fue fundada por Padres Franciscanos en 1530, su nombre significa en p´urhepecha: “El lugar pedregoso donde la tierra se cultiva” y está rodeado de árboles: pinos encinos, tejocotes, cedros, aguacates, duraznos… El cultivo de maíz es abundante y la mayor explotación está basada en el aguacate. Es un pueblo dedicado a las artesanías y abunda especialmente el ganado vacuno. Su población está entre los 800 y los 1000 habitantes. Pero a Zacán hay que ir para la fiesta de San Lucas que es el Patrón de los ganaderos y las gentes del lugar le ofrecen al santo sus yuntas y su ganado. La fiesta se celebra desde el 17 al 19 de Octubre.  Comenzó en 1971, y se recuperó para mantener viva la tradición, la fe y el entusiasmo de los p´urhepecha. Cada año Zacán se viste de gala, de músicas, de sones que llegan de la Sierra de Uruapan, de la zona Lacustre de Pátzcuaro o de la Ciénega de Zacapu y de la Cañada de los Once Pueblos. Zacán se convierte en el centro vital, real y virtual de la música, la danza, las canciones más variadas, desde las pirekuas, sin olvidarnos de la comida típica, el deporte ancestral, la fiesta religiosa, “el toro de once”, el tianguis, los concursos de bordados que se exhiben en la Huatápera, un Hospital del pueblo indígena, donde queda ubicada la capilla del Hospital o Ihuritzio, Santa Rosa, con un artesonado de madera, donde quedó inscrita, en el techo, la Letanía Lauretana, es una capilla de singular belleza donde se encuentra la imagen de la Virgen de Guadalupe que data del siglo XVIII.Son tantos los acontecimientos que ofrece Zacán, que la lista de eventos sería interminable.Todo lo que sucede en Zacán es en honor de San Lucas, un santo representado en compañía de un toro, un santo que espera a su pueblo sentado y recibe uno por uno a todos los habitantes y visitantes, junto a los bellísimos retablos labrados en madera, que datan del siglo XVIII en estilo barroco churrigueresco. La Iglesia de San Pedro, data de 1560, su portada es de estilo renacentista. Fue Fray Alonso de la Veracruz, quien hizo la fundación del templo. Es el lugar de la obligada visita, pues merece la pena contemplar tan impresionante imaginería.Pero lo más peculiar, lo más bello, tal vez, es que no hay fiesta sin el toro, y antes de entrar a la Iglesia hay que comprar el torito de barro policromado, artesanía elaborada en el pueblo de Ocumicho. Porque nadie puede quedarse en la fiesta sin llevar a bendecir al toro y pasarlo por el manto rojo de San Lucas. Pues aunque el patrón de Zacán es San Pedro, la fiesta se le dedica a San Lucas. Y el torito hay que pasarlo por el manto y cuando esté bendito, dará suerte y abundancia a las familias, en los hogares, y será como algo especial tenerlo en casa hasta el siguiente año. De esta forma las cosechas serán mayores y el  ganado se  multiplicará y dará beneficios. Y habrá paz y salud para vivir contentos. Aunque muchos de sus habitantes emigraron, ya que es el pueblo p´urhepecha que más profesionales tiene esparcidos por el resto del Estado de Michoacán. Pero todos vuelven a celebrar la fiesta con los que quedan, familiares, amigos y vecinos.En la explanada frente a la Iglesia, el tianguis es un jardín de artesanías, especialmente de toritos, de cirios, de comida, de platos típicos, muebles, cobre, guitarras, ollas, violines, sombreros, petates (esteras), máscaras, bordados, blusas, delantales plisados, máscaras… El tianguis ofrece una imagen realmente armónica, lúdica, diferente, gente ataviada con los mejores trajes, niños disfrutando de una alegría armonizada con el ambiente indígena. Existe también el San Lucas “chiquito”, que va cambiando de domicilio cada año. A veces, es por ofrenda, por manda, por ofrecimiento particular, por deseo propio. A estas personas se les llama “cargueros” que desean tenerlo en sus casas todo el año. El 18 de octubre San Lucas, chiquito regresa a la Iglesia, y el carguero saliente debe patrocinar los arreglos del templo y ofrecer una fiesta para la comunidad. Algo que me conmovió es comprobar activamente cómo los habitantes de Zacán comparten lo que tienen con los visitantes, amigos de otros lugares, turistas, gente que no conoce el pueblo. Los nativos invitan amablemente a comer la comida típica del lugar en sus casas, se sientan a la mesa con las familias, son uno más para degustar el famoso y aromático “churipo” (caldo de res con col), las “corundas” envueltas  en forma de estrella de cinco picos, los uchepos y una variedad inmensa de “atoles” hechos con los granos del maíz.  Es una auténtica fiesta donde nadie se siente forastero, donde se prueban los platillos más variados y típicos. Comida elaborada por la mujer p´urhepecha, incansable, dedicada en cuerpo y alma a complacer a sus invitados. Se pasa horas en la cocina y la gente no cesa de llegar. Y llega gente importante que va de Morelia, autoridades de las comunidades del Estado de Michoacán; y también gente sencilla, trabajadora, artesanos, que acuden a visitar el pueblo para compartir sus artesanías el trueque de artículos, la diversidad de actos pero sobre todo para admirar también las danzas típicas. Danzas como la de las Nanecha K´ericha, que son las abuelas. Esta danza simboliza el agradecimiento de la mujer a las buenas cosechas. Las abuelas bailan en círculo mientras que una de ellas carga a la Virgen de Santa Marta. En el Festival participan más de mil artistas durante toda la noche. Concursos de Pirekuas, danzas, orquestas y pireris. Otra danza interesante es la de “los viejos chicos” heredada de los “viejos grandes”. O “La danza de los Santiagos” que representa la lucha entre el bien y el mal.  La danza de “arcos y listones” que presiden los Reyes Indígenas y sus segundos reyes engalanados con trajes de colores y “Cúrpites”(los que se juntan). Con su precioso vestuario elaborado por las novias de los danzantes, que suelen ser casaderos; se destaca esta danza por los difíciles pasos que tienen que interpretar. Pero si alguna danza hay que destacar por su antigüedad, es la que caracteriza  la cosmovisión de la creación del hombre p´urhepecha, la danza de los Chilinchilies, se emiten sonidos con sonajas que se tocan hacia los cuatro puntos cardinales. También, el pasado año durante esta fiesta  hay que destacar la inauguración del Auditorio Cultural por el gobernador Lázaro Cárdenas Batel. Presidía el acto la bandera P´urhepecha, cuadros de color rosa, azul, verde y amarillo con un puño apretado y flechas en el centro, simbolizando la unidad. La palabra p´urhepecha es una autoafirmación de sí mismo. P´urhe o p´uré, significa persona. Los conquistadores los llamaron tarascos, pero se ha recuperado, afortunadamente, su autenticidad prehispánica.  4travel8.jpg
                                                  Danza
4travel7.jpg    Mujeres cocinando 4travel3.jpg Uno de los ganaderos con su toro  ya bendecido por San Lucas. 4travel4.jpg

La niña porta en su cabeza los toros bendecidos.
 

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Comida para todos en una casa particular de Zacán. 

Quiero reproducir algunos artículos relacionados con México, que hablan de mis viajes, de lo vivido, de lo sentido, de lo aprendido, sobre todo en Michoacán, que fue mi primer lugar visitado. Michoacán, fue la puerta de entrada a un lugar mágico, entrañable, único. Morelia me acogió con los brazos abiertos y en esta ciudad aprendí sobre todo a conocer la otra América. La América latina, hispana, heredera y hermana de mi propia cultura. También me enfrenté en Oaxaca, concretamente en Monte Albán, en el Museo de Santo Domingo, con el mundo cósmico y lejano de Mesoamérica. Y fue tras admirar los vestigios de la tumba número siete de Monte Albán. He comenzado con artículos referentes a Zacán, un lugar de la montaña, de la Sierra Madre michoacana que me impresionó.

EL REBOZO: PRENDA DE CIELO Y NOCHE EN ZACÁN, Michoacán (México)  

Friday, 24 March 2006 La Oferta Review Newspaper – San José - California 

Texto y fotos:  Julie Sopetrán

      

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Visité Zacán el pasado año, gracias al apoyo y cordialidad de la Oficina de Turismo de Michoacán, nunca había estado en una fiesta tan colorista y vital, tan populosa y cordial, como la que se celebra en Zacán del 14 al 19 de Octubre. Fiestas patronales en honor de San Lucas, patrón de los ganaderos, donde la música, la comida, el fervor religioso, combinan con una especie de entrañable hermandad, no sólo entre la gente que habitan estos lugares, sino también entre los visitantes, ya que nadie en Zacán, se puede sentir extraño, extranjero o con hambre. Todo se sacia en este pueblecito de casi mil habitantes en plena Sierra Madre de Michoacán. Toda la belleza de la fiesta está abierta de par en par al visitante más tímido donde puede gozar de la variedad más absoluta de aconteceres, exhibiciones y mercados. Entre las muchas curiosidades de Zacán, yo me fijé especialmente en esa prenda que caracteriza a la mujer autóctona p´urhépecha, en su rebozo.  Saber llevar el rebozo, es sin duda un arte que sólo estas mujeres dominan con gracia y gestos peculiares, graciosos, serios y a la vez armoniosos, pues yo creo que ninguna otra mujer del mundo sabría hacerlo igual. Porque el rebozo sin el gesto, sin el andar, sin la forma o el estilo, sería simplemente un trozo de paño, que muchas mujeres europeas utilizarían sólo de adorno o cubridor de cualquier baúl antiguo. Para la mujer p´urhépecha, el rebozo va unido a su vida, está integrado en su forma de ver y de percibir el mundo.

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Lo que me llama la atención en mi paseo por Zacán, es comprobar los distintos tejidos de esta prenda y las formas de llevarlos. Me asombro al ver cómo la mujer durante distintos momentos del día, unas veces se acurruca en su rebozo y otras lo extiende sobre sus hombros, dependiendo de la temperatura o las labores que esté realizando. Es un lenguaje increíblemente bello, donde el gesto lo dice todo, pero sin el rebozo no diría nada, son las maneras más diversas de expresar la vida y los muchos aspectos y veres del tiempo y del espacio de un pueblo, una comarca, una etnia. También he visto cómo el rebozo sirve para llevar a los niños a la espalda sin que puedan caerse. Y mientras la madre realiza una serie de tareas, ella lo carga en su rebozo, entablándose así una relación muy estrecha entre la madre y el niño. Pues se ve cómo el bebé está en contacto con el pecho materno, donde no sólo duerme, sino que se amamanta y vive como cualquier pajarillo en su nido más entrañable. Además, observo que el apoyo que recibe el niño es perfecto y correcto para su cabeza y su columna vertebral.  Verdes, azules, morados, negros, más, menos vistosos, más nuevos, muy usados, algunos cubriendo la cabeza, otros la espalda, otros llenos de cosas como cargadores de innumerables sueños y secretos cotidianos… A veces, si hace calor, el rebozo sirve de sombrero, la imaginación de esta mujer p´urhépecha, se desborda en motivos y formas dependiendo de lo que le pida la temperatura en cada instante.   Y también el rebozo es cuna que mece los primeros llantos y arrulla los primeros sueños. Es cobijo que da sombra, frescor en los días calurosos. Y en los días fríos abriga como ningún otro tejido. Pero también es una prenda elegante que sirve para festejar a las quinceañeras, o para que un hombre se declare a una mujer obsequiándola con el mejor rebozo según sus posibilidades económicas. Y como traje de novia en la boda, dando elegancia y prestancia a la mujer en tan especial ceremonia.  El rebozo, según me comentaban las mujeres de Zacán, lo utilizan también para el parto, y sirve para reconfortar a la mujer cuando siente el dolor. Según me dijeron, con el rebozo, se le “acomoda” el bebé y de esa forma el parto es mucho más fácil, es lo que las parteras llaman “la manteada”, que no es otra cosa que realizar con el rebozo una serie de movimientos como preparación al alumbramiento. Así con la ayuda del rebozo, se le da a la mujer unos masajes en el abdomen y la cadera, lo que ellos dicen, una “sobada”, para que el bebé se prepare mejor para nacer.  Ya cuando nace se le recibe en un rebozo. Y ese tacto dulce, suave, permanecerá a lo largo de su vida, incluso hasta la muerte, porque también es una prenda que sirve para amortajar el cuerpo. Sería interminable enumerar la cantidad de usos y maneras que sólo la imaginación de esta mujer p´urhépecha, sabe utilizar tan adecuadamente.  El rebozo es una prenda prehispánica, igual lo usaba el hombre que la mujer, el ayate de ixtle, o la manta de algodón, no deja de tener las mismas características, pero con la llegada de los españoles se transformó. La lana y la seda, la rueca y el telar de pedales, modernizaron aquellas formas primitivas del rebozo y dieron paso al rebozo colonial. El que vemos hoy, rayas blancas y negras de un azul muy pálido, como si estuviera iluminado por un día claro de sol con niebla o representara un agua transparente. Según la clase social así es el rebozo, de algodón o de seda. Una anciana me comentaba que las rayas expresan el día y la noche, el cielo claro u oscuro, el azul intenso, la tristeza y la melancolía… El Festival de la Música P´urhépecha, no sería nada si la mujer no luciera su rebozo por las calles semidormidas de las preparaciones, del olor a comida con que impregna la casa. Todo es como si el rebozo lo supiera, como si esta prenda conociera los secretos tan bien guardados de la historia femenina de México, de Michoacán, de Zacán. Cómo si tuviera una complicidad de saberes impregnados entre los hilos tan bien elaborados como inteligentemente puestos cada uno en su lugar para que cumpla su misión de arrobo, de abrazo, de ternura. El rebozo es como una cadena que aúna esfuerzos. Aún conservo en mi mente esas imágenes allí junto a la capilla del Hospital, allí en Iurixio, donde se plasma la Letanía Lauretana. Sin la imagen de la mujer enrebozada, no concibo el espacio. Es como si el Arte no pudiera separarse de lo humano, de lo vivo, como si el movimiento de los andares recogidos y adornados por el rebozo tuviera alguna consonancia con los artesonados y los ángeles más barrocos. Traté de conseguir con mi cámara esa belleza del rebozo en la mujer p´urhépecha. De robar al instante la forma, el movimiento, la postura. Para mostrarla al mundo, a otro mundo impregnado de modas que se pierden en la superficie del consumo. El rebozo no tiene “temporadas de moda” el rebozo es eterno, como la mujer que lo viste, arraigada a sus costumbres, a sus tradiciones y a la tierra y al fuego de los tiempos.

Festival de la Raza Purepecha Friday, 03 February 2006 La Oferta Review – Newspaper San José - California 

Texto y fotos por Julie Sopetrán

 No existe un lugar más ganadero en toda la sierra michoacana, que el de Zacán, situado a 45 kilómetros, unos veinte minutos,  de Uruapan por la carretera que lleva a Carapan.  Zacán, quiere decir “lugar pedregoso” y  es un nombre de origen tarasco. Decía, que no hay un lugar más ganadero, porque en su templo, que data de 1560, es donde reina San Lucas, y nunca mejor dicha esta palabra: reina. San Lucas es el patrón de los ganaderos y la mejor forma de expresarlo es la de sacar el día 19 de Octubre, por la mañana, el tradicional Toro de Once que recorre las calles de un pueblo verdaderamente fiestero, acogedor y entrañable. Es costumbre que el toro salga de la casa del mayordomo del lugar. Allí se reúnen unos cuantos jóvenes y una banda de música que amenizará el comienzo del recorrido. El toro está como esperando la borrachera, la ebriedad. Primero hay que adornarlo, con cintas de colores, frutas, collares que le dan vistosidad y belleza al animal. Amuletos y adornos que irá perdiendo en su deambular por las calles.  Al toro lo visten con las mejores galas. Su vistosidad ha de hacer honor a su simbolismo, a la tradición más fiel. Instintivamente el animal sabe que la gente le espera en cada esquina con gran expectación.

El toro es el hijo del cielo y de la selva, pero los indígenas de Zacán, saben que ante todo es el símbolo de la Madre tierra, de allí donde se puede labrar la milpa, y sembrar, y donde la hierba sale como alimento de quien es aliado del ser humano, el animal más cercano a él, el que le ayuda en sus trabajos, el que le hace prosperar. Y el toro, en Zacán puede o no puede ser bravo, allí el toro es dócil como el hombre y la mujer que trabajan el terruño.

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La gente le espera con gran júbilo, los turistas le hacen fotos, los niños le temen, y las precauciones son siempre pocas, pues no se sabe cómo reaccionará y hay que atarlo con sogas para mayor seguridad. Hay que dirigirlo para que no se desvíe del itinerario. Las calles del pueblo estallan de color, la arena del volcán Paricutín es como una alfombra finísima, los cohetes suenan y todavía el reloj no ha cantado las ONCE hay que esperar, faltan unos minutos. Y el toro no puede comenzar a correr hasta que no sean las once en punto de la mañana en Zacán, por eso se llama así al Toro de Once. Porque sale justo cuando den las once campanadas en plano día 19 de Octubre. La diversión está servida y todo el mundo disfruta, corre, se entretiene viendo para donde va el toro. La banda de música sigue detrás de la gente que se arremolina y detrás del toro que ya apenas se sabe dónde está porque la emoción hace girar y correr a los visitantes dependiendo de las decisiones del animal y la emoción se suma al griterío y los espectadores van aumentando.Seguramente en sus adentros el toro muge, como el rayo, protesta, o también se divierte, a veces se enfada y salta y otras se queda parado como meditando el por qué de tanta expectación ante su figura ancestral. Lo cierto es que en el animal se impregna como una expresión de sacrificio, de abnegación y de cansancio según avanza la fiesta.

Lo más  bello de esta fiesta en Zacán, es vivir la representación ritual, hacer un homenaje al trabajo y al carisma de este animal, en el paisaje y en el corazón y con las gentes que lo habitan. Pero también es hermoso admirar el agradecimiento de sus dueños, de los ganaderos de la zona hacia el animal. El pararlo en algunas esquinas o partes de la calle y darle un trago, de tequila, de bebida alcohólica, simboliza el descanso del trabajo, la sed, el asueto que se necesita para seguir la marcha de cada día duro en la sierra.  Es una comunión de hombre con animal, un querer que la bestia comprenda el descanso del hombre, incluso su propia ebriedad, un compartir la dura jornada con sus diferentes momentos. Y en realidad el toro reacciona, se cae, se levanta, juega y comparte esta vivencia de la gente que es la fiesta en la que nadie como el toro, se integra en ella.

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 Es bellísimo conocer, compartir el ambiente de Zacán en estos días de sus fiestas, al que dedicaré varios artículos. Sólo añadiré, que después de recorrer las calles, yo me paré a tomar un delicioso churipo que es precisamente un caldo de res con col, y lo acompañé con las no menos deliciosas corundas, que es una variedad de tamal, masa de maíz que se mezcla uniformemente con los ingredientes incluidos, pueden ser de queso, de verduras… y tiene una forma triangular. Algo exquisito.Si quieres, amigo lector, disfrutar de una fiesta entrañable, no dejes de visitar Zacán. Si eres de España, podrás comparar una forma más civilizada de tratar al toro, si lo comparas con los encierros tradicionales de algunos pueblos de Castilla. Si eres estadounidense, podrás saborear el sentido intermedio de la comunicación del ser humano con la naturaleza. La relación del hombre con el toro siempre ha sido histórica y en estas fiestas quedan las reminiscencias ancestrales que no dejan de darnos sus raíces. Raíces purépechas de Zacán, donde la ganadería es parte de su historia más noble. 

 La pelota p’urhépecha: Un juego ancestral Zacán, Michoacán – México 

Friday, 06 October 2006  La Oferta Review newspaper .- San José - California 

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Siguiendo el ritmo que lleva la pelota.

Texto y foto: Julie Sopetrán

  
Entre los innumerables actos programados en Zacán, en el Festival de la Música P’urhépecha, está el de la pelota. Pasear Zacán es adentrarse en silencios que huelen a tiempo. Déborah, mi experta y agradable guía, quiere mostrarme cada rincón del pueblo, para que conozca más a fondo las calles, la gente, las cosas de Zacán. Y nos dirigimos hacia una de sus fuentes a las afueras, desde donde podemos ver, a un lado, la inmensa vegetación y hacia oriente, el bello paisaje, una panorámica que es como un jardín de casas muy bien armonizadas tanto en colores como en arquitectura, y toda esa belleza contemplada desde el cerrito, es Zacán.
El olor a establo, la sensación de entrar a otro mundo donde nada tiene que ver con el asfalto, me seduce, me llena de curiosidad, de ganas de saber cómo es y cómo viven los habitantes de Zacán. Dentro de las casas, algunas de adobe, otras de madera, las más modernas de cemento, se percibe la vida, el sabor de la fiesta, el olor a comida, los niños, la familia que disfruta de unos días diferentes y la juventud que se viste de blanco y se prepara para el juego de pelota en las calles. Llevan en sus manos una especie de palo o mazo que acomodan a sus dedos a sus gestos imaginarios para golpear la pelota. Bastón elaborado con madera de tejocote, (Crataegus pubescens), cerezo, encino… y simbólicamente representa la fuerza, la energía que el árbol va a transmitir al jugador. El bastón, suele medir aproximadamente metro y medio de longitud. Y éste bastón debe recogerse del árbol cuando la luna está llena que es cuando la madera está en su punto; ni demasiado húmeda, ni demasiado seca, según lo aconsejan los más ancianos expertos en el juego. Vamos siguiendo a estos jóvenes por una calle larga de arena, de piedras, de zanjas abiertas por el agua y el paso de los ganados.
Se nos cruzan algunas vacas que parecieran conocer cada palmo que pisan.
Nos encontramos con dos, tres grupos de jóvenes, que destacan por sus trajes blancos. Son mujeres y hombres jóvenes, formarán varios equipos, pero veremos jugar a uno.
Ya en los murales de Tepantitla en Teotihuacán, en el Estado de México, se puede admirar la imagen de estos jugadores dándole a la pelota con un palo. También hay vestigios que son testigo de la antigüedad de este juego, en las figurillas de la ofrenda de las tumbas de tiro de El Opeño en Michoacán, con una fecha entre l280 A.C., aunque hay referencias, que este juego abarca hasta una antigüedad de tres mil años. Se encontró el llamado “bastón de piedra” lo que podría ser una réplica o escultura, símbolo del bastón de madera. Pero basándonos en la ofrenda de El Opeño, está compuesta por 5 jugadores con el bastón o el mazo y tres personajes femeninos que observan el juego. Eso indica que estamos hablando de un juego ancestral, milenario. Llegamos a la conclusión que Uarhukua que significa bastones que se golpean entre sí y Chanakua, que significa juego, y así se le llama al juego del bastón, data pues, de tiempo inmemorial y es heredado oralmente de generación en generación. Aunque también tiene otros nombres: Uahukua, Pasarhukua, páhperakua, Chungutaramani, Pasiri, Akurakua… Y también este juego es practicado por los Mixtecos en los valles de Oaxaca. Y no sólo en México, también en otros países como Canadá, Chile, pueblos como los Mapuches, y también los sioux entre otros.
Lo maravilloso de éste juego, comentábamos Deborah y yo, es que hoy se conserva en activo y con un entusiasmo maravilloso por parte de la juventud p´urhépecha. Parece que al principio, este juego se intercambiaba de una comunidad a otra, se le nombraba de distintas formas y se establecían las reglas que tenían sus límites y demarcaciones.
Ponían la pelota entre los dos pueblos, y lo ideal era conseguir que la pelota llegara a sus correspondientes comunidades. Tampoco utilizaban los bastones o mazos, sino ramas de árboles.
Lo mítico y simbólico se aúnan, se anteponen, representan el juego y su significado ancestral. Cuando la pelota es de fuego, se le llama: “pelota encendida” entonces simboliza la idea del paso del sol por la esfera celeste o la lucha de las tinieblas y la luz en el día y la noche, la contraposición de la vida y la muerte, y la batalla diaria del bien y del mal del ser humano, o el paso de un cometa por los aires, los jugadores entonces no tienen miedo al fuego, ellos pueden tomar la pelota y no quemarse las manos, porque su agilidad y su destreza les protege del mal, del fuego, también es un juego que une a p´urhépechas y mestizos, pasado y presente en armonía de un mismo color blanco de sus trajes. Y me recuerda esta conexión del fuego con las hogueras de San Juan en algunos lugares de España, en este caso no son las manos sino los pies que cruzan el fuego pisándolo y sin quemarse.
 La pelota está hecha de trapo, también puede ser de madera de colorín, (eritrina coralloides), esta madera ha de estar muy seca para que así se pueda pulir bien la pelota donde antes de usarla se le introduce gasolina o diesel para que arda y pueda verse bien el fuego; en la antigüedad en vez de gasoil se le introducía la resina del pino. Y esta pelota también se elabora con la raíz del maguey y es también de hule, incluso de piedra en otros lugares. Esta pelota suele pesar unos 300 a 500 gramos. Para los niños es más pequeña. Se hace con hule espuma, y termina con lazo de henequén.
Lo ideal del juego, me explica Deborah, y el deseo de los jugadores, es llevar la pelota a su lado, a su pueblo, a su barrio, a su calle, a su grupo. La superficie para jugar puede ser de tierra, de cemento, de pasto donde come el ganado. Pero, cuanto más difícil sea el terreno, el juego será más apasionado. De ahí que se crea que es un juego que requiere jugadores guerreros en el mejor sentido de la palabra. Porque será más difícil controlar la pelota. En Zacán, concretamente, el equipo intenta llevar la pelota a lo que establecen los jugadores, puede ser de una calle a otra en aproximadamente doscientos metros de largo por unos ocho de ancho. Lo primero que se hace es una línea en cada extremo que sirve de meta. Todo depende de cómo sea el lugar elegido para jugar. Lo curioso es que son las calles el campo del juego.
Observamos lo importante que es el tiempo y el espacio en este juego. Los chanaris que así se les llama a los jugadores, deben marcar sus faltas y el reto más importante es aprender de uno mismo jugando. Aunque también hay un equipo de jueces que son los que juzgan. Lo que de veras me agrada de este juego indígena de Zacán, que es al que me refiero en este artículo, es ver que es un juego igual de hombres que de mujeres. La mujer se incorpora al juego y ya no es mera espectadora, sino que participa activamente con el mismo o mayor coraje que los hombres.
Es un juego que representa a la vida misma a la variedad, ya que la pelota va siempre en lucha con la dirección contraria al otro equipo que juega. Una vez más nos hace pensar en el movimiento que envuelve todo arte. Movimiento de polvo y arena. Aquel que logre avanzar más, dar la vuelta a la manzana, será el que gane, pero mientras tanto se observarán siempre las reglas del juego, la conducta, la conciencia, el comportamiento, la destreza, la habilidad, la inteligencia y, tantas cualidades como sean posibles, en resumen el amor que encierra aquello que somos y expresamos con más o menos pasión en la conducta.
Deborah y yo, así como los habitantes de Zacán, disfrutamos de un buen partido que dio realce y belleza a una fiesta inolvidable. Y por supuesto, el triunfo fue para el equipo femenino. Y es que en el mundo p´urhépecha la mujer es tan importante como el hombre.
Amigo lector, no te pierdas la oportunidad de visitar Zacán. Sus fiestas no sólo nos hablan del pasado, también nos muestran la tradición que es el futuro de un deporte, que como el día y la noche, nunca debe perderse en el devenir de los tiempos.

Zacán: Jardín de Músicas 

Thursday, 30 March 2006 – La Oferta Review – Newspaper – San José – California 

Texto y fotos por Julie Sopetrán

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          Decir Zacán, es nombrar un centro biológico de vivencias autóctonas, p’urhépechas, tarascas,  los sonidos de su lengua, es la mejor música de toda la meseta.  Un lugar situado a casi 2000 metros de altura sobre el nivel del mar. Su temperatura de unos 25º mantiene la vegetación y la belleza en continuo estado, durante casi todo el año. Desde que el Paricutín, en 1943 vomitó sus cenizas, el 20 de febrero a las cuatro de la tarde, podríamos pensar que Zacán, ya no es un lugar “pedregoso”. La lava suavizó las piedras con sus manos calientes Y hoy, Zacán es un jardín de músicas. Su fiesta consiste ante todo, en celebrar un concurso donde participan las cuatro regiones: Lacustre de Pátzcuaro, La Sierra, de Uruapan, Cañada de los Once Pueblos y La Ciénaga de Zacapu.    Un lugar situado a casi 2000 metros de altura sobre el nivel del mar. Su temperatura de unos 25º mantiene la vegetación y la belleza en continuo estado, durante casi todo el año. Desde que el Paricutín, en 1943 vomitó sus cenizas, el 20 de febrero a las cuatro de la tarde, podríamos pensar que Zacán, ya no es un lugar “pedregoso”. La lava suavizó las piedras con sus manos calientes.Y hoy, Zacán es un jardín de músicas. Su fiesta consiste ante todo, en celebrar un concurso donde participan las cuatro regiones: Lacustre de Pátzcuaro, La Sierra, de Uruapan, Cañada de los Once Pueblos y La Ciénaga de Zacapu.   Cada región manda su delegación a Zacán para participar en esas categorías que abarca todo lo relacionado con la música y el canto, la danza y la armonía del grupo, como son: las bandas, donde también hay mujeres músicos, las orquestas, las danzas y las pirecuas o pirekuas. Esto último es música de violín y guitarras. La palabra “pirekua” significa canción, y son cantadas y contadas en lengua p’urhépecha o en castellano. Es una especie de poesía popular donde se expresan sentimientos muy nobles, con un canto especial de la voz, acompañada por los típicos sones del violín y la guitarra y también el arpa. Se interpretan especialmente en Quinceo, Zacán y San Lorenzo. Suelen comenzar con “Qué tal señores… venimos a cantarles…” Y así comienzan sus historias que tienen que ver con sus cosas de cada día, sus sentimientos, con sus sufrimientos, protestas y todo lo relacionado con el mundo p’urhépecha… A los intérpretes de estas canciones se les denomina pireris. Y encontramos solistas extraordinarios, duetos, tríos y coros que ponen a prueba su amor a la música. La música del México profundo se vive con fuerza en esta zona, en lugares como Tiripetío, Tacámbaro, San Felipe de los Herreros, San Francisco Corupo, Santiago Tingambato, Parangaricutiro, Tzirosto y San Lucas Tzacan que es donde nos encontramos. Fueron los Agustinos los que usaron la música para hacer sus conversiones a lo indígenas. Pues las primeras bandas y orquestas p’urhépechas se remontan hacia 1540. Sin duda, las bandas y las orquestas adquirieron instrumentos europeos de la conocida orquesta de cámara, y los instrumentos indígenas prehispánicos quedaron reducidos a la quiringua, la ocarina o los huesos. Lo que sí es cierto es que las orquestas recompusieron su propia música, como en la tradición de abajeños y sones muy interesantes que para nada se oyen en España. Las bandas que comienzan con una obertura y una marcha y resultará ganadora la que logre hacer gritar y bailar de alegría a la gente que este año, en Zacán, estrenó auditorio. Ese grito de alegría y entusiasmo, será el grito del sentimi La tradición musical, es tan fecunda en esta zona que sólo hay que pasear Zacán durante estas fiestas, 14 al 19 de octubre, para reconocer el Amor del pueblo p’urhépecha hacia la música. De este sincretismo que dio resumen a la fusión de las dos culturas, tan sólo dos categorías tienen raíces prehispánicas, las pirekuas y las danzas. Pero tanto se podría investigar sobre cada paso, cada nota musical, que sería interminable abarcar su gran riqueza cultural.

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Pasear las calles es casi imposible por la gran variedad de grupos, de gente, de mercados, el ambiente no puede ser más puro, más colorista, más vivo. La venta de bordados, elaborados por las mujeres del pueblo, con una vistosidad que puedes quedarte embobada mirando la perfección del punto de cruz. El concurso de estos bordados allí, en la Huatápera, un lugar construído por los Franciscanos en el siglo XVII, donde participan tanto el pueblo como los compradores que van a adquirir las mejores prendas después del concurso, prendas que se cuelgan de las paredes para ser exhibidas. La variedad de artesanías, cerámicas, frutas, vestidos… El olor a comida. La música. La gente que va y viene buscando su pequeño mundo más preciado. La palabra Huatapera, tiene la raíz en una expresión p’urhépecha que es Uandajperakua que significa región o meseta. Región lacustre o “lugar de reunión”. Lugar que también sirvió para albergue y hospital de los indígenas. El día 18 por la tarde, a partir de las seis, el pueblo de Zacán vibra en músicas, es cuando se inicia el concurso que se prolonga hasta la madrugada. La banda ganadora tendrá que actuar durante una hora de canciones abajeñas. Y el público es cuando celebra el famoso encuentro son grupos de varias personas agarradas del brazo que celebran haber. Es muy interesante observar que esta fiesta no tiene connotaciones religiosas, es puramente musical, es el Festival Artístico de la Raza P’urhépecha. Una belleza de danza es la de las Nanecha K´ericha, las abuelas, esta danza es para agradecer la buena cosecha y hacen círculo mientras una de las abuelas carga a la Virgen Santa Marta. Nada tiene que envidiar Zacán a Oaxaca con su Guelaguetza. En Zacán nacieron las melodías más famosas del repertorio folclórico p’urhépecha, como La Flor de Canela, de Domingo Ramos, La Josefinita de Juan Méndez y Uriel Bravo, entre otras.  Pero algo muy importante sucedió este año en Zacán, y fue que el gobernado del Estado de Michoacán, Lázaro Cárdenas, asistió como invitado especial a la XXXIV edición del “Concurso Artístico de la Raza P’urhépecha”. Y el foro se completó con la inauguración del Auditorio por donde pasaron más de mil artistas. 60 danzas, 45 bandas musicales, 30 orquestas, y 90 cantadores de pirekuas. Al acto estuvieron invitadas importantes personalidades entre las que se encontraba el Rector de la UMSNH, Jaime Hernández, como también 16 presidentes municipales de la región.  Cada danza indica su lugar, su etnia, su origen, el motivo por el que se baila, quien la organiza y a quien va dirigida. Se otorgan dos premios especiales uno de unos once mil pesos y diploma del ilustre Maestro y Compositor J.  Santos  Campos  Aguilera, oriundo de Zacán y otro en honor y memoria a Tata Gervasio López, de Jarácuaro de unos diez mil pesos y diploma. Estos premios compiten con las danzas de los kúrpites de San Juan Nuevo, La Danza de los Viejitos de Jarácuaro y Kúrpites de Caltzontzin. Los Kúrpites, llevan unos trajes muy elaborados y vistosos y la danza se caracteriza porque los danzantes son jóvenes casaderos y los trajes han sido confeccionados por sus novias.  Entre la belleza de las danzas está también la de los Chilinchilies, en esta danza se expresa la cosmovisión y creación del hombre p’urhépecha. Se cree que su nombre se debe al sonido que emiten las sonajas al ser tocadas hacia los cuatro puntos cardinales. Esta es una de las danzas arraigadas y ancestrales, que se conserva gracias a la tradición oral. Amigo lector, si amas la música, no te lo pierdas, Zacán te espera y, allí sabrás que nadie como el indígena percibe los sonidos, los expresa, los interpreta, los ento p’urhépecha. sacia y los comparte. Es una fiesta que te recomiendo porque vas a disfrutar y te vas a sentir integrado plenamente en su ambiente. No olvides mi slogan: Zacán, es un Jardín de Músicas… creadas para quiénes podemos escucharlas y compartirlas.

 

 

10 respuestas a “Mágias de México”

2 11 2007
Dacil Brito (02:27:39) :

Julie cuando hablas tan bonito de Mexico, me entran ganas de irme a comprar el billete y volar hacia allí. Mi proximo viaje será México, para comprobar “in situ” las maravillas que nos cuentas. Sigue asi, te animo a que nos sigas emocionando con tus viajes.

14 11 2007
Carolina Rodriguez (00:51:34) :

Hola Julie tu blog me gusta mucho, aunque todavia hay cosas que le faltan ¿verdad? Me ha gustado todo en general. Es preciosa tu obra poetica y la prosa. Y me encantan tus articulos sobre Mexico..ajajaj no seas vaguita y sigue metiendo trabajos en este maravilloso blog… Animo , me encanta en general todo.

14 11 2007
Fran Castillo (00:54:11) :

Felicidades, las fotos son buenísimas. Siga con su obra fotográfica, son todas muy bellas..el colorido, los trajes..Siga contándonos cosas sobre ese fantastico pais que tiene que ser Mexico. Gracias poeta.

14 02 2008
David Hinojosa (01:15:46) :

Julie, me encanta viajar contigo, trasmites perfectamente el ambiente de una zona que me encantaría visitar. Ojalá pueda experimentar algo parecido a lo que nos cuentas. Mi saludo y felicitación. David

1 03 2008
6 03 2008
Camy (17:01:01) :

Realmente con la vehemencia con que nos describes México consigues que mediante la lectura nos adentremos en el país, en sus costumbres.
Ignoro si es políticamente correcto el decir que se nota la hermandad de países y la convivencia de culturas, digo esto, porque leyendo las costumbres de Zacán, la devoción a San Lucas, el llevarle el torito para su bendición, me recuerda al San Antonio de aquí, patrono de los animales. El San Lucas chiquito que va de casa en casa y en España sé que al menos por Ávila, siguen llevando a la Sagrada Familia por las diferentes casas del pueblo (Cillán), eso me ha contado una amiga.

Interesante, muy interesante, los modos y usos del rebozo. Todo un mundo de signos y significados.

Hoy hago un alto en la “Magia de México”, seguiré hasta el final, pero hoy, quería decirte que me encanta.

8 03 2008
Julie Sopetrán (18:47:35) :

Gracias Camy. Sí, es cierto que las costumbres de México nos calan fuerte. Y vivirlo allí con sus gentes es algo inimaginable. Agradezco mucho tu lectura. Porque es una forma de compartir vivencias. Hay costumbres muy arraigadas, mezca de culturas. Por eso no me extraña qu te haga recordar ese paseo de imágenes que tdavía conservamos en algunos pueblos. Un abrazo y muchas gracias.

10 03 2008
Camy (17:01:02) :

He acabado hoy de leer toda la Magia de México que nos describes. Efectivamente creo que la mezcla de culturas nos hermana. Me viene a la mente ahora por ejemplo, el nombre de Zacán ( lugar pedregoso), nuestra Guadalajara ¿No es también río de piedras?.
En el Festival de la raza las connotaciones con el fuego y las fallas.
Me ha gustado mucho la simbología de la pelota encendida…
¡Tengo la sensación que he disfrutado del color,olor y alegría de las fiestas!

17 06 2008
Norma (08:57:15) :

Felicidades, por tus artículos. Soy de Zacán y me alegra sobremanera la descripción que haces de mi pueblo y sus constumbres.
¡Gracias por visitarnos! pero sobre todo por presentarnos de esta manera tan bonita. Ojalá que todas las personas que leen tus articulos nos visiten en las ya próximas fiestas de San lucas, para que comprueben por si mismas toda la amabilidad y hospitalidad de que hacemos gala los indigenas. Reciban un saludo.

17 06 2008
Julie Sopetrán (12:58:34) :

Norma, Me alegra tanto recibir su mensaje, pues me gustó tanto Zacán y apendí tanto allí del pueblo purépecha, de las personas, de la cultura,
de la festividad de San Marco y su mercado, de Ustedes que son una gente encantadora, que pienso que todo el mundo debiera visitar
su lugar mágico y siempre que alguien de España va a México le recomiendo ir a Zacán y sus alrededores. Muchas gracias amiga, por
haber llegado a mi blog, agradezco mucho sus palabras que para mi son oro, para seguir escribiendo… ojalá que pueda volver y disfrutar
de tanta belleza espiritual y material de sus parajes y de sus gentes. Un abrazo muy fuerte y siempre mi cariño y aprecio. Julie

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